Nuestro País

Opinión 15 de noviembre de 2023 Por: Dr. Ricardo Csatelli
NUESTRO PAIS

RICARDO CASTELLII

Nuestro país tiene particularidades que debiéramos estudiar, valorar, apreciar y defender, que se pierden por ser historias de pocos, que además no hacemos mucho por conocerlas y compartirlas.
 Nuestra historia es “chiquita”, pero no tanto. 200 años no son poca cosa y aquí han ocurrido hechos trascendentes, acompañados por ideas propias e influencias ajenas, pero con un hondo sentido común de humanidad, de integración, de unidad, y de valoración respetuosa a las ideas divergentes.

       (*) Artigas y su federalismo no se concretó. Pero su carisma revolucionario y democrático, extraordinario para su tiempo, y sus ideas de avanzada se han mantenido vivas en el país. Que un pueblo haya sentido la necesidad de acompañarlo en el Éxodo de 1811/12, es un crisol donde su derrota militar se transforma en un sentido de vida, en un sentimiento profundo, compartido, de unidad oriental. 

      (*) La cruzada libertadora de 1825, que no es más que la consecuencia lógica de lo anterior y buscar el “camino del medio”, el sentido común de llegar a lo posible, ni más ni menos, una república independiente de todo poder extranjero.

     (*) 1830, Jura de la Constitución, que establece como forma de gobierno el de una República representativa con un poder legislativo bicameral que aún hoy mantenemos y respetamos de común acuerdo, a rajatabla sus decisiones y leyes. Este paisito que 12 años después determina la abolición de la esclavitud. Que termina la Guerra grande en 1852, con un Pacto de Unión, declarando: “Ni vencidos, ni vencedores”… Un ejemplo!!.
     Por esos años, en el Uruguay habitaban 74.000 personas… Que 100 años después podríamos reunirlas en el “Estadio Centenario”. Sí, toda la población de aquel Uruguay del 1830 llenaría el estadio, que lleva esta nominación en homenaje al centenario de nuestra fundación como república.

    Vaya fiesta esa: Campeones NO profesionales en el 1924, luego en el 1928. La FIFA decide que el fútbol pase a ser profesional y nos da la merecida oportunidad de realizar el Primer Campeonato del Mundo Profesional, donde finalizamos jugando con Argentina y ganando Uruguay 4 Argentina 2, era el 30 de julio de 1930.
    Pero Uruguay no solo se lucía por llevar tres campeonatos del mundo al hilo, había por detrás un país construido que se miraba en América como modelo en educación, en cultura, en su desarrollo tecnológico, en la calidad de su medicina, en las libertades logradas (laicidad de la enseñanza, posibilidad de voto de la mujer, divorcio por sola voluntad de la mujer…). Años de Vaz Ferreira, de Enrique Rodó y muchos más que marcaron esa época. Unos años después nos llaman la “Suiza de América”. En esos tiempos los uruguayos ya eran: 2.072.000 habitantes. Dos millones más que los que habitaban en el 1830 (obvio, no había televisión y si guerra en Europa). 

  Hoy. En estos años de hoy y de mañana, estamos cumpliendo nuestros primeros 200 años de Uruguay. Dos siglos de historia y con un legado que siento vale mucho más allá de lo que realmente valoramos. Algunos dicen “tuvimos un tiempo de oro”… Para mí entender lo que tenemos es que asumir el desafío de continuar el proceso iniciado por nuestros padres y abuelos. Obviamente fuimos y somos ilusos, ambiciosos, caprichosos, contradictorios… Quisimos más, y la velocidad política, económica y tecnológica del mundo moderno nos pasó. Nos pasó…!!?? 
  Quiero que nos detengamos en esta pregunta clave: “Qué nos pasó?”

  Como decía más arriba nuestra historia es “chiquita”, pero no tanto. 200 años no son poca cosa y aquí hay historia, hechos muy importantes y significativos. Ideas propias e influencias del mundo, pero aquí con un hondo sentido común de humanidad, entrega, integración, unidad, y de valoración respetuosa a las ideas divergentes.

  La historia de esta patria nos ha dado hermosas raíces comunes, fuertes raíces, acá (ya no nos equivoquemos), no somos españoles, ni italianos, portugueses, franceses, alemanes, judíos, polacos, libaneses, charrúas, y ahora, de muchos latinoamericanos (argentinos, cubanos, venezolanos, colombianos, brasileños…), asumamos que somos orientales, somos uruguayos, somos responsables del país que tenemos. 

  Dejemos atrás el “hombre múltiples funciones”. Asumamos que la realidad se impone y es el primer paso para cambiar aceptar lo que somos: hermanos, familia.
  Esta tierra que cobijó a nuestros abuelos y tatarabuelos, nos ha dado un lugar de respeto, hoy somos hijos de ella, cuidémosla!, hagámosla más grande y más nuestra!. A trabajar en la diversidad entonces!
  Espero que aquellos que lean estas reflexiones puedan hacer algo que a mí me llevó bastante tiempo, en lugar de cuestionar: sentir y amar mi país. 
  Los espero en la huella…
  Abrazo grande.

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