
Roberto Cirino, el “Sheriff” de las pistas: seis décadas de pasión, legado y liderazgo en la Fórmula Truck
Replay13/04/2026
Luis A. de MenezesPor momentos, su voz se vuelve la de un niño que descubre el rugido de los motores por primera vez. En otros, la firmeza de quien ha sabido conducir no solo máquinas, sino destinos. Roberto Cezar Cirino no es solo un nombre en el automovilismo brasileño: es una historia viva, una memoria rodante que atraviesa generaciones.


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El origen de un sueño que nunca se detuvo
En la ciudad de Ponta Grossa, entre herramientas, grasa y el inconfundible olor a combustible, comenzó a escribirse una de las trayectorias más extensas y respetadas del automovilismo sudamericano. Allí, bajo la influencia de su padre, Silvio Cirino, mecánico de oficio y apasionado por los autos, nació la chispa que encendería una vida entera dedicada a la velocidad.
Las imágenes de aquellas carreras improvisadas entre Ponta Grossa y Curitiba, en los años 50 y 60, aún habitan su memoria. “Los autos eran prácticamente originales, muchos de taxistas. Pero para mí, aquello era otro mundo”, recuerda.


Ese mundo lo atrapó para siempre.

El día que todo cambió: correr a escondidas
A los 15 años, la pasión dejó de ser contemplativa. En una carrera en Guarapuava, el joven Cirino, casi sin darse cuenta —o tal vez sabiendo exactamente lo que hacía—, terminó al volante de un Simca Chambord.
“Fui a mirar… y terminé corriendo”, dice entre risas.
Ese instante, casi clandestino, fue el punto de no retorno. Desde entonces, las pistas dejaron de ser un lugar ajeno para convertirse en su casa.

Del karting a las grandes categorías
El año 1978 marcó su consolidación. Tras el servicio militar, en Francisco Beltrão, participó en la construcción de un circuito de karting que no solo impulsó el deporte local, sino también su propia carrera.
A partir de allí, el ascenso fue constante: karting, Fórmula Ford, División 3, Copa Corsa y pruebas de resistencia. Cada categoría sumó experiencia, cada carrera, una historia.
“Después de empezar, nunca más paré”, afirma. Y no es una frase hecha: se mantuvo activo como piloto profesional hasta 2017.
El dirigente que entendió el automovilismo desde adentro
Pero Cirino no se limitó a competir. Supo comprender que el automovilismo necesita tanto de quienes manejan como de quienes organizan.
Fue presidente del Club de Karting de Francisco Beltrão durante cuatro mandatos, y durante más de 26 años integró el Consejo Fiscal de la Federación Automovilística de Paraná, organismo que hoy preside.
Allí, lejos del ruido de los motores pero cerca del pulso real del deporte, consolidó una visión integral:
“El automovilismo necesita compromiso en todos los niveles”.
La Fórmula Truck: su obra más trascendente
Hablar de Fórmula Truck es, inevitablemente, hablar de Roberto Cirino.
Durante más de dos décadas, entre 1995 y 2015, fue una de las piezas fundamentales en la organización del campeonato junto a Aurélio Batista Félix. En ese período, la categoría se consolidó como uno de los espectáculos más imponentes del continente.
Camiones convertidos en bestias de competencia, multitudes en los autódromos y una identidad propia que rompió moldes.
Pero su vínculo con la categoría también tiene un costado profundamente personal: su hijo, Wellington Cirino, se convirtió en una leyenda del campeonato, con cuatro títulos en Fórmula Truck y tres en la Copa Truck.

Padre e hijo, unidos por la misma pasión, escribieron una de las páginas más emotivas del deporte motor brasileño.
El regreso del “Sheriff”
Tras un breve alejamiento, Cirino volvió en 2021, en la nueva etapa de la categoría. Hoy, como director general, es una figura central en la reconstrucción y proyección del campeonato.
Su apodo, “Sheriff”, no es casual. En los boxes, su presencia impone respeto. No por autoridad impuesta, sino por historia, coherencia y una ética que nunca negoció.
A sus 71 años, sigue siendo ese punto de equilibrio entre tradición y futuro. Pilotos jóvenes lo miran como guía; los veteranos, como un par.
Más que un nombre, un legado
Decir que Roberto Cirino lleva más de 60 años en el automovilismo es quedarse corto. Porque no se trata solo del tiempo, sino de la huella.
Cirino es memoria viva de un deporte que cambió, evolucionó y se profesionalizó. Es testigo de una era en la que correr era casi una aventura artesanal, y protagonista de otra donde la tecnología domina cada detalle.
Pero, por encima de todo, es un hombre que nunca perdió la esencia.
“El automovilismo es mi vida”, dice.
Y no hay en esa frase ningún atisbo de exageración.
El retiro, una palabra que no existe
Cuando la conversación deriva hacia el final del camino, su respuesta es inmediata, casi desafiante: “Ni hablar”.
Porque para Cirino, las pistas no son un lugar de paso. Son destino.
Y mientras haya motores rugiendo, mientras exista alguien dispuesto a acelerar, el “Sheriff” seguirá ahí: vigilando, guiando, sosteniendo una pasión que no entiende de edades.
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Roberto Cirino no solo hizo historia en la Fórmula Truck. La encarnó. Y hoy, más que nunca, es el puente que mantiene viva la esencia de un automovilismo que se niega a olvidar de dónde viene, mientras acelera hacia el futuro.



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