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date_published: "2026-09-10T09:23:00-03:00"
date_modified: "2026-09-10T10:08:21-03:00"
author_name: "Mario Viola Jiménez"
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# Prioridades trastocadas: ¿por qué el Estado financia campañas de cannabis mientras la pasta base devasta vidas?

​El reciente acuerdo alcanzado en el marco de la Rendición de Cuentas entre el Frente Amplio y Cabildo Abierto para lanzar una campaña nacional sobre el uso problemático de cannabis expone una grieta profunda entre el foco político-institucional y la realidad sociosanitaria uruguaya. La iniciativa busca mostrar consenso multipartidario en materia de adicciones, pero evidencia una grave distorsión en la asignación de prioridades y recursos frente al fenómeno del consumo de sustancias.  
​Centrar la agenda pública y la inversión del Estado en el uso de cannabis omite una evidencia epidemiológica incuestionable de la que la propia Junta Nacional de Drogas (JND) da cuenta. A través de los relevamientos periódicos del Observatorio Uruguayo de Drogas (OUD), las cifras reflejan una paradoja: mientras la marihuana registra la mayor prevalencia de consumo anual en la población de 15 a 65 años (alcanzando a un 12,3%), su impacto en términos de colapso sanitario, marginación extrema o delincuencia resulta residual. El uso problemático existe en un porcentaje acotado, pero no devasta redes familiares ni genera procesos acelerados de indigencia.

​En contraste, la pasta base de cocaína y sus variantes presentan una prevalencia medida en encuestas generales de apenas el 0,4% al 1,4%, una cifra notoriamente subestimada debido a que sus usuarios más golpeados suelen habitar fuera del circuito de hogares formalmente relevados. Pese a esa aparente menor presencia porcentual, la pasta base representa el motor de la crisis social uruguaya: acapara más del 53% de todas las solicitudes de atención y tratamiento en los dispositivos públicos del Estado (como la Red Portal Amarillo, Dispositivos Ciudadela y Centros Renacer).

​El deterioro de la pasta base se evidencia en la vía pública. Los estudios específicos del OUD revelan que más del 50% de sus consumidores habituales duermen en refugios estatales o directamente a la intemperie, mientras que un 86% de los usuarios estudiados en situación de calle consume de forma compulsiva varias veces a la semana o a diario. La subsistencia de esta adicción se financia en un 60% mediante la mendicidad o la recolección informal, al tiempo que entre un 70% y un 80% de las personas privadas de libertad en las cárceles uruguayas registran un vínculo directo con esta sustancia y los delitos asociados a su financiamiento. En el caso del cannabis, el impacto en la indigencia y la población carcelaria es prácticamente nulo.

​Elegir orientar campañas publicitarias y recursos hacia la prevención del uso problemático de cannabis —una sustancia regulada, trazada y con abundante información accesible— no solo invisibiliza la tragedia de la pasta base, sino que equipara erróneamente drogas de consecuencias incomparables. El verdadero déficit del país no pasa por la falta de afiches o pautas sobre el cannabis, sino por la escasez crítica de cupos de internación, comunidades terapéuticas y programas de rescate para miles de uruguayos atrapados en el consumo compulsivo de la pasta base.  
​En definitiva, la campaña acordada por los legisladores y la Junta Nacional de Drogas se configura como un gasto superfluo. En un contexto sociosanitario crítico, destinar fondos públicos a sensibilizar sobre la sustancia menos lesiva de la oferta existente no atiende la urgencia real del país, dejando sin respuesta la epidemia que verdaderamente destruye vidas, fractura familias y llena las calles de abandono.

Los datos y estudios elaborados por el Observatorio Uruguayo de Drogas (OUD) de la Junta Nacional de Drogas (JND) reflejan con claridad la profunda diferencia metodológica, social y epidemiológica entre el consumo de cannabis y la devastación causada por la pasta base de cocaína (PBC) y el crack en el país:

### 1. ​Prevalencia en la población general: consumo marginal vs. Impacto destructivo

​Según los datos de la VIII Encuesta Nacional sobre Consumo de Drogas en Población General de la JND:  
​Marihuana: Es la droga ilegal de mayor consumo en el país; un 12,3% de la población de 15 a 65 años declaró haberla consumido en el último año.  
​Pasta Base (PBC): Registra una prevalencia marginal a nivel estadístico general, ubicándose de forma persistente alrededor del 0,7% al 1,4% de prevalencia vida.  
​Sin embargo, las autoridades de la JND enfatizan que las encuestas de hogares en población general resultan inadecuadas para medir el fenómeno de la pasta base, ya que sus usuarios más problemáticos suelen quedar invisibilizados al encontrarse marginados de las viviendas fijas (personas en situación de calle o institucionalizadas).

### 2. ​Demanda de atención de salud: la causa oculta del colapso de tratamiento

​A pesar de su baja prevalencia en encuestas de hogares, el impacto de las cocaínas fumables (pasta base/crack) copa las consultas de salud:  
​Dominación de las consultas públicas: De las personas que solicitan atención o tratamiento por uso problemático de drogas en la red pública (Dispositivos Ciudadela, Renacer, el Portal Amarillo y redes estatales), más del 53% lo hace por consumo de cocaína fumable (pasta base o crack).  
​Perfil de los solicitantes: Alrededor del 85% al 86% son varones, con una edad promedio entre los 25 y 34 años.

### 3. ​La conexión con la intemperie y la situación de calle

​Los estudios específicos de la JND sobre poblaciones vulnerables y uso de PBC revelan datos alarmantes:  
​Consumo diario e intemperie: El 86% de los usuarios de pasta base estudiados en situación de calle consume la sustancia de forma compulsiva varias veces a la semana o diariamente.  
​Exposición pública: Un 80% consume directamente en la vía pública o en refugios.  
​Medios de subsistencia: Un 60% sostiene su adicción mediante la mendicidad, recolección de residuos o trabajos informales de extrema precariedad.  
​Falta de vivienda formal: Más del 50% de los consumidores habituales de PBC ha dormido en refugios estatales o a la intemperie en el último año.

### 4. ​Sistema penitenciario y costo económico social

​Población privada de libertad: Relevamientos e informes del OUD y la JND señalan que entre el 70% y el 80% de las personas en el sistema penitenciario uruguayo registran un vínculo directo o histórico con el consumo problemático de pasta base y delitos asociados para el sostén de la dosis.  
​Gasto por adicción: La JND estima que un consumidor compulsivo de PBC necesita gastar sumas significativas de dinero diariamente para sostener la tolerancia a la sustancia, lo que acelera su desvinculación familiar, laboral y comunitaria en cuestión de semanas o meses.

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