Cuidar el agua de tu piscina: cómo hacerlo correctamente y por qué es necesario

Por salud, ecología y economía es conveniente tener ciertos cuidados y realizar tratamientos químicos para poder disfrutar sin problemas.

Actualidad 08 de enero de 2024 Grupo PROlimpio
cuidados-oido-piscina

Mantener el agua de nuestra piscina, cualquiera sea su tamaño, es fundamental en todo sentido. Solemos pensar que como el agua es “inerte” no tendrá ningún inconveniente, pero lo cierto es que, si no la cuidamos, el ingreso y la acumulación de materia orgánica es lo que lleva a su degradación y la formación de algas.

Si el agua se contamina por este motivo, la salud puede verse afectada. Además, por una cuestión ecológica, hay que tener presente que se trata de un recurso fundamental y finito que no se puede malgastar.

Si lo pensamos en términos económicos, no mantener el agua y tener que cambiarla frecuentemente termina siendo mucho más costoso que tratarla de manera adecuada.

El cuidado de la piscina tiene dos caminos fundamentales y siempre uno necesita del otro: tratamientos físicos y químicos.

Los denominados tratamientos mecánicos y físicos son acciones como recoger con un sacahojas toda la materia que haya ingresado a la piscina: ramas, hojas y residuos de cualquier tipo. También el filtrado del agua es fundamental. La frecuencia de estas tareas se ajustará según cada caso.


Por otra parte, hay que realizar un tratamiento químico a los efectos de evitar la proliferación de algas que lleven el agua a un mal estado. Hay varias formas, pero entre las más recomendadas y utilizadas se encuentra el uso de pastillas triple acción (cloro, clarificante y alguicida) en combinación con “cloro shock” como refuerzo.

Se trata de aplicaciones semanales de pastillas, complementadas con el agregado de cloro shock en polvo en el caso de uso intensivo, muchas lluvias o eventos extraordinarios.

Lo que se busca es mantener un nivel aproximado a 5 partes por millón de cloro libre y listo para actuar ante el ingreso de carga orgánica.


No menos importante para mantener el agua de nuestra piscina en óptimas condiciones es medir y mantener regulados los valores de valores de pH, a los efectos de que se encuentren en una medida de neutralidad, entre 6.8 y 7.4 puntos, para que este no tenga ningún tipo de afectación sobre la piel y para que los productos aplicados sean totalmente efectivos en sus resultados.

Te puede interesar
Lo más visto

Suscríbete al newsletter para recibir periódicamente las novedades en tu email