


Regimiento de Guayabos recordó el legado del general José Gervasio Artigas
Actualidad24/09/2026
Redacción Carla de Souza - Nota: Rodrigo NúñezEn el marco del 176.º aniversario del fallecimiento del máximo prócer de la República Oriental del Uruguay, el Teniente de segunda Bruno González destacó la trayectoria, los ideales y el legado de José Gervasio Artigas, con un llamado a mantener vivos los valores de libertad, soberanía, justicia y amor por la patria.
Una jornada para recordar al máximo prócer
En el marco de la conmemoración del 176.º aniversario del fallecimiento del general José Gervasio Artigas, se realizó un acto en el Regimiento de Guayabos de Caballería Mecanizado N.º 10, donde el Teniente de segunda Bruno González estuvo a cargo de las palabras alusivas a la fecha.
Ante el Jefe de la unidad, el segundo Jefe, oficiales, suboficiales, clases y soldados, González señaló que cada 23 de septiembre el pueblo oriental hacía una pausa para recordar a uno de los hombres que había marcado para siempre el rumbo de la historia nacional.
En ese sentido, destacó que la fecha constituía una oportunidad para evocar con respeto y orgullo la vida y el legado de Artigas, considerado una figura fundamental de la identidad nacional y un símbolo permanente de la libertad, la soberanía y la defensa de los pueblos.
El teniente de segunda recordó que hacía 176 años, el 23 de septiembre de 1850, en tierras paraguayas, había fallecido quien era reconocido como el máximo prócer de los uruguayos.


Una vida marcada por la lucha y el sacrificio
Durante su exposición, González repasó distintos momentos de la vida de Artigas y sostuvo que su trayectoria había estado marcada por la lucha, el sacrificio y la defensa de la libertad de la patria.
Recordó los enfrentamientos políticos y militares de la época y las circunstancias que llevaron a Artigas a abandonar el territorio oriental. También hizo referencia a la toma de Montevideo y a los acontecimientos que terminaron conduciéndolo hacia el exilio.
Allí en Paraguay fue recibido por el entonces gobernante José Gaspar Rodríguez de Francia, quien le permitió permanecer en el país bajo determinadas condiciones: mantenerse alejado de la actividad política y limitar su correspondencia.
Artigas aceptó esas condiciones y comenzó entonces una etapa caracterizada por la sencillez, el trabajo y el silencio.
El exilio y sus ideales
González destacó que durante los casi 30 años que Artigas permaneció en tierras paraguayas había vivido con humildad y dignidad, sin abandonar los ideales que habían guiado su existencia.
En su discurso se recordó especialmente la concepción artiguista de una distribución racional y justa de la tierra, así como la importancia de determinar quiénes podían acceder a ella y bajo qué condiciones.
El orador repasó además los distintos enfrentamientos que se produjeron durante aquellos años y la continuidad de la lucha contra las fuerzas portuguesas y porteñas.
La situación llevó finalmente a Artigas a comprender que difícilmente podría alcanzar la victoria por esa vía y, buscando detener el derramamiento de sangre, decidió disolver sus tropas y refugiarse en Paraguay.
El abandono de la patria
Uno de los momentos destacados del discurso fue el recuerdo del 5 de septiembre de 1820, fecha en la que Artigas había dejado su patria y a su familia.
Luego de ser derrotado por las fuerzas de Francisco Ramírez, cruzó el río Paraná rumbo al Paraguay, dejando atrás el territorio por el que había luchado durante años.
González resaltó que, pese a las derrotas y al exilio, los ideales defendidos por Artigas habían dejado una profunda huella en la historia nacional y regional.
En ese sentido, recordó el proyecto político que había impulsado y su concepción de una organización basada en la soberanía popular, la igualdad y el reconocimiento de que el poder debía emanar del pueblo.
También destacó su liderazgo dentro de la Liga Federal, integrada por provincias como Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Santa Fe y Córdoba.
Un legado que trascendió su tiempo
Finalmente, el 23 de septiembre de 1850, en la ciudad de Asunción, se había apagado la vida del prócer. Sin embargo, González remarcó que su muerte no había significado el final de su legado.
Durante su exposición recordó también la tradición que señalaba que sus últimas palabras habían estado vinculadas a su caballo, en un último gesto que, según la tradición, reflejaba la profunda relación que había mantenido con su tierra y su vida de campaña.
Artigas había muerto lejos de la patria que lo había visto nacer, pero con el paso de los años su nombre se había convertido en uno de los símbolos más fuertes de la identidad oriental.
Libertad, soberanía y amor por la patria
En el tramo final de su intervención, González definió a Artigas como un hombre que había dejado las armas, pero que jamás había dejado de ser soldado de una causa.
Señaló que había conocido la gloria, el combate, la derrota y el exilio, pero que había permanecido fiel a sus principios hasta el último de sus días.
Finalmente, González sostuvo que recordar a Artigas no significaba solamente mirar hacia el pasado, sino mantener viva una historia que formaba parte de la identidad nacional y recordar los valores que habían quedado ligados para siempre a su nombre: libertad, soberanía, justicia, sacrificio, honor y amor por la patria
El acto culminó con una expresión de homenaje a su memoria: “¡Viva Artigas! ¡Viva la República Oriental del Uruguay!”






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