La importancia de donar sangre Un gesto simple que salva vidas

Salud08/01/2026 Dr Matias Rocha Consjero Norte CMU
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En verano, cuando el calor aprieta y la rutina cambia, ocurre algo que pocas veces vemos pero que impacta directamente en la vida de muchas personas, disminuyen las donaciones de sangre, mientras aumentan las necesidades. Los accidentes de tránsito, las emergencias, las cirugías y las complicaciones médicas no se toman vacaciones. La sangre, tampoco. 

Desde la antigüedad, la sangre ha sido considerada símbolo de vida. Hoy, lejos de mitos y creencias, sabemos con certeza que es un recurso terapéutico esencial. La sangre humana no se fabrica, no se importa y no tiene sustituto. Solo puede obtenerse gracias a la donación voluntaria, solidaria y responsable de personas sanas.
Una sola donación puede ayudar a salvar hasta tres o cuatro vidas.

Esto es posible porque la sangre no se utiliza como un todo, sino que se separa en distintos componentes: glóbulos rojos, plasma y plaquetas, cada uno con una función específica y vital.

Los glóbulos rojos transportan el oxígeno a los tejidos y son indispensables en personas con anemias, en cirugías, en traumatismos y en situaciones de hemorragia. El plasma contiene los factores de coagulación necesarios para detener el sangrado y resulta fundamental en hemorragias graves, enfermedadeshepáticas y otras patologías. Las plaquetas, por su parte, cumplen un rol central en la coagulación, son las primeras en actuar cuando se produce una lesión, ayudando a formar el “tapón” que evita la pérdida de sangre. Por eso, son esenciales en numerosos tratamientos.

Donar sangre es un acto sencillo. Los requisitos son básicos: tener entre 18 y 65 años, pesar más de 50 kilos, gozar de buen estado de salud y concurrir con cédula de identidad vigente. Es importante no presentar infecciones, haber descansado adecuadamente y respetar un ayuno de sólidos y lácteos de entre seis y ocho horas, pudiendo ingerir líquidos. 

Luego de la donación, los cuidados también son simples, beber abundantes líquidos, alimentarse normalmente, mantener la curación del brazo durante al menos seis horas y evitar esfuerzos físicos intensos en las primeras doce horas. Estas recomendaciones permiten que el organismo se recupere sin inconvenientes.
Donar sangre no duele, no debilita y no implica riesgos para una persona sana. En cambio, para quien la necesita, puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. En verano y durante todo el año donar sangre es un gesto pequeño, pero profundamente humano.

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