



Parece una mentira. El pasado dia 13 emprendió su viaje sin regreso el colega y amigo Sergio País Sandes. Se encontraba luchando contra una enfermedad en la ciudad capital.
Apenas venía arribando a las 6 décadas de vida.
Sin dudas ha dejado un gran vacío en la sociedad artiguense porque ese profesional y ser humano era único e incomparable.
Lector y cliente de este prestigioso diario. La Noticia ya le tributó un homenaje con un precioso editorial el pasado viernes al enterarse del deceso.


Durante el transcurso de su vida ha dado el ejemplo de excelencia como hijo, hermano, esposo, padre, abuelo, profesional y sobre todo persona, un gran ciudadano de bien. Soy testigo de lo que vi, nadie me ha contado.
Para mi fue muy difícil empezar a ejercer la profesión. No es fácil arrancar cuando no se tiene padrinos.
Llevaba dos años de ejercicio con muchas dificultades cuando todavía mi hijo nace con una cardiopatía que ameritaba una cirugía en la ciudad de Montevideo. Era muy delicada y no había certeza absoluta del éxito de la misma. Con mi esposa sabíamos la fecha de internación y cirugía pero la fecha del alta era muy incierta. Necesitábamos recursos económicos para afrontar la estadía en la capital como es natural.
Sergio se había enterado de mi situación que estaba atravesando por comentarios en la Fiscalía; era en Marzo de 2011. Recuerdo que 4 días antes de la cirugía de mi hijo Sergio me llamó y me dijo que tenía 2 viejos clientes de él detenidos tras un allanamiento por drogas y que él se encargaría de la defensa de uno y el otro era para mí, que ya había hablado con el cliente y me había recomendado.
También me dijo que los honorarios eran seguros y que ya me llevarían a mi estudio por adelantados. Ese gesto solidario sólo Sergio supo hacerlo y lo hizo siempre que estuvo a su alcance; siempre ha buscado de estrecharle la mano al colega necesitado a cambio de nada; lo hacía en silencio, pues no era de su perfil andar haciendo difusiones y publicaciones de sus obras de caridad.
Como Doctor en Derecho ha sido brillante; sereno, tranquilo; la verdad nunca lo ví levantar la voz en alguna audiencia y siempre demostró ser leal con todos sus clientes y ser cordial con todos los colegas que litigaban como contrapartes defendiendo intereses distintos.
Los Abogados obviamente que debemos trabajar con la dialéctica, ese arte de contestar, argumentar y debatir defendiendo los intereses del cliente; Sergio en eso ha sido ejemplo porque siempre lo hizo con altura, nunca lo vi usar la descalificación hacia otros colegas y se ha mostrado abierto al diálogo siempre. Un caballero conciliador.
Otra virtud que lo caracterizó fue su honestidad en todos los órdenes de su vida. Lo he visto devolver dinero a clientes cuando el resultado deseado fue imposible. Además como Abogado era un hombre tenaz, persistente, que no descanzaba mientras no encontraba la solución. Un trabajador incansable con alta dedicación siempre. Recuerdo los viajes a Salto y
Montevideo cuando tuvimos asuntos en conjunto; lo ví siempre como un profesional entusiasmado, con ganas de trabajar, siempre de buen humor y mostrando una sonrisa a pesar de las circunstancias adversas que le tocó participar como profesional.
El pleito más difícil que enfrentó fue el de su enfermedad; una causa maldita; no fue algo repentino, no se trata de un destello; estaba padeciendo ya hacía un par de años atrás; pero las ganas de trabajar, la voluntad de solucionarle los problemas a la gente era más fuerte que el cuidado de su salud.
Cuando atendió su salud fue en el pasado mes de noviembre, se dió cuenta que su cuerpo no le estaba respondiendo a los mandatos de la mente. Recuerdo cuando me pidió que le hiciera un mandado a la cárcel porque allí tenía que caminar 200 metros hasta los locutorios y no iba a llegar.
Ya no tenía fuerzas para subir la escalinata del Juzgado, lo hacía con ayuda. Ahí empezó a cuidar su salud, pero ya era tarde.
Durante sus últimos días recibía llamadas de sus colegas y amigos. A todos nos trasmitía un mensaje de que estaba mejor, que esperaba el alta médica y que pronto volvería.
Sus amigos lo estábamos esperando cuando aquel viernes fatídico emprendió su viaje sin regreso. Ha dejado su ejemplo, su impronta, sus enseñanzas. Como bien dijo el colega Dr. Lorenzo Renart en su oratoria: “necesitamos muchos Sergio País”, haciendo referencia a lo que nos enseñó con su prédica como profesional y como persona.
Lo vamos a extrañar pero jamás olvidarlo. Soy un infinitamente agradecido por todos sus aportes.



El hilo invisible: Cómo el récord mundial de la droga golpea la vida cotidiana en la frontera Artigas-Quaraí







La Liga de Fútbol proyecta capacitaciones junto a OFI para fortalecer el arbitraje y prevenir la violencia

Más de 1.000 árboles nativos fueron plantados en Artigas y advierten por el deterioro del Río Cuareim

Gobierno refuerza la seguridad: patrullas militares comenzarán a operar el 24 de julio













