¿Por qué faltan especialistas en algunas zonas del interior?

Salud22/10/2026 Dr. Gonzalo M. Deleón Lagurara Colegio Médico

Formar especialistas en el interior: 


una apuesta por la equidad sanitaria y el desarrollo del país
La falta de médicos especialistas en algunas zonas del interior del Uruguay es un problema que merece una reflexión profunda.

No se trata únicamente de cuántos médicos tiene el país, sino de dónde se forman, dónde trabajan y qué oportunidades encuentran para desarrollar su profesión. Detrás de cada especialista que falta hay pacientes que deben trasladarse, diagnósticos que pueden demorarse y familias que enfrentan mayores dificultades para acceder a una atención oportuna. La distribución de los especialistas es a grosso modo 70% de Montevideo, 23% por debajo del Río Negro y 7% en la Regional Norte.

Desde mi experiencia como cirujano, docente universitario y jefe del Servicio de Cirugía del Hospital de Paysandú, he podido comprobar que la formación de recursos humanos en el interior no es una aspiración teórica: es una necesidad concreta del sistema sanitario y una oportunidad para transformar la realidad asistencial de nuestra población.
La pregunta, entonces, no es solamente por qué faltan especialistas, sino qué debemos hacer para que vivir lejos de Montevideo no represente una desventaja al momento de cuidar la salud.

Formar especialistas donde vive la gente 

Históricamente, la concentración de los principales centros de formación médica en Montevideo ha contribuido a que numerosos profesionales desarrollen allí sus vínculos académicos, laborales y personales.
Cuando un médico se forma en un determinado entorno, establece relaciones con equipos de trabajo, accede a oportunidades de investigación y construye una red profesional que influye en sus decisiones futuras.

Por eso, formar especialistas en el interior no consiste simplemente en trasladar una actividad universitaria. Significa crear las condiciones para que los profesionales puedan formarse, trabajar y desarrollar su carrera en las regiones que necesitan sus conocimientos.
La experiencia de Paysandú es ilustrativa. El Hospital de Paysandú cumple una doble función: brindar asistencia a la población y participar en la formación de nuevos profesionales. Desde el Servicio de Cirugía, donde desarrollamos actividad asistencial y docente con residentes, estudiantes de grado y médicos en formación, comprobamos diariamente el valor de integrar el aprendizaje con la realidad sanitaria del territorio.

El residentado de cirugía en el interior constituye una herramienta fundamental, creado bajo el liderazgo del Dr. Jorge Burgel Michetti que promovió rotaciones de residentes de la Clínica Quirúrgica del Dr. Celso Silva desde 1986 y la creación del residentado de cirugía desde 1989. Permite que los médicos se formen en contacto directo con las necesidades de la población, conozcan las posibilidades y limitaciones del sistema y desarrollen competencias para resolver problemas quirúrgicos en su ámbito de trabajo.

Desde el inicio de la experiencia hasta la fecha han pasado 32 residentes de los cuales el 95% se radicó en el interior, sobre todo en Paysandú donde todos los cirujanos del staff del Servicio de Cirugía se formaron en nuestro Hospital.
La formación debe mantener los mismos estándares de exigencia, supervisión y calidad que cualquier otro centro universitario. La diferencia no debe estar en la calidad de la enseñanza, sino en la posibilidad de ofrecerla en más lugares del país.
Una de las lecciones que deja la experiencia asistencial es que formar especialistas no garantiza que permanezcan en el interior. Para que un profesional elija desarrollar allí su carrera necesita encontrar condiciones laborales adecuadas, equipos de trabajo sólidos, recursos tecnológicos suficientes y posibilidades de actualización permanente.

La remuneración, la estabilidad, la carga horaria, las oportunidades de investigación y docencia y las perspectivas de crecimiento profesional influyen en esa decisión. También importa la posibilidad de trabajar con colegas de otras especialidades, acceder a procedimientos complejos y mantener una relación fluida con los centros de referencia.

No podemos pedirle a un médico que permanezca en un lugar donde sus posibilidades de desarrollo sean limitadas. Tampoco podemos pretender que un hospital sostenga servicios de calidad si no dispone de los recursos humanos, materiales y organizativos necesarios.

Los incentivos económicos pueden ayudar, pero deben acompañarse de políticas duraderas que contemplen las condiciones de trabajo, el desarrollo académico y la estabilidad de los equipos.

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