A esta altura los lectores ya saben los resultados de las elecciones en el paìs hermano; la continuidad de Lula da Silva en la presidencia y la huida del candidato perdedor. No importa a dónde se fue a esconder, sì importa el hecho: el candidato perdedor dejó su Patria y por lo tanto dejó tirado a los dirigentes de su partido que se encuentran muy desorientados y dejó decepcionados a sus votantes que tanto confiaron en èl, salvo algunas excepciones.
Naturalmente quien huye por algo será, porque quien no debe no teme; y el temor de Flavio Bolsonaro es a la càrcel; sì imputado por reiterados delitos de lavado de activos y cuàntos otros que no nos enteramos y que van apareciendo de a poquito en virtud de las investigaciones.

Muchos allegados o simpatizantes de los Bolsonaro usan el fundamento de que la Justicia brasilera está flechada, que no ofrece las garantías del debido proceso y que por lo tanto se daría una injusticia y terminaría preso. Me sorprende mucho ese fundamento y me pregunto: Dónde están los abogados penalistas de Bolsonaro?, están pintados?; a mi me parece que si el  sistema de Justicia de mi paìs no le brinda garantías a mi cliente, aparte de poner el grito en el cielo, agotados los recursos en mi paìs recurriría a la Justicia Internacional que brinda la OEA. Para eso Brasil cuenta con la ratificación de los tratados internacionales en Derechos Humanos que están para ser cumplidos, no están de adorno en una carpetita.

Brasil, al igual que sus países vecinos, se trata de una Repùblica, como dice su denominación: Repùblica Federativa del Brasil, y por lo tanto cuenta desde su fundaciòn con la separación de Poderes: Legislativo, Ejecutivo y Judicial. Y si no llega a funcionar bien el Poder Judicial por no ofrecer garantías en el paìs todo ciudadano tiene el derecho de recurrir a los organismos internacionales de Justicia; no olvidemos que Brasil ratificò el pacto de San Josè de Costa Rica de los Derechos Humanos y que tiene fuerza de ley en ese paìs, al igual que en el nuestro. Por lo tanto si Bolsonaro recurre a la huida no fue por falta de garantías, se debe a que existen pruebas contundentes para imputarlo y por lo tanto el Ministerio Público tiene todas las de ganar.

Además le preguntaría a Bolsonaro: qué tanto miedo le tiene a la cárcel?. Sabemos que se trata de un encierro y que no es linda para nadie. Pero cuidado, la historia nos dice que varios lìderes políticos a nivel mundial pasaron por la cárcel y de allí salieron fortalecidos.
Sin ir más lejos uno de ellos fue Lula da Silva, tan fortalecido salió que tuvo la oportunidad de ser candidato disputándole a Jair Bolsonaro que era el Presidente en aquellas elecciones de 2022. Si comparamos las cifras de elecciones en las que fue electo desde 2002 en adelante podemos ver que en 2022 fue mejor votado y ahora en 2026 mejor aún. Aparte de lo sucedido en Brasil podemos ver ejemplos a nivel mundial como lo fue Nelson Mandela en Sudáfrica que salió de la cárcel tan fortalecido que fue electo y re electo presidente entrando en la historia como un líder adorado a nivel mundial.

Flavio Bolsonaro se trata de un Senador y tiene sus fueros; como Presidente no tiene fueros y es pacible de un “empeachman” (Juicio Polìtico) donde el Parlamento usando sus mayorías puede sacarlo de la presidencia y sancionarlo; recordemos lo sucedido con el entonces Presidente Fernando Collor de Mello en 1992, eso está escrito en la historia y generó un antecedente para futuro.
Brasil es un Estado de Derecho, al igual el nuestro. Por lo tanto no es una dictadura.
Tenemos ejemplos también de líderes políticos que huyeron y se exiliaron en otros países porque en su patria dieron golpes de estado. Un ejemplo es Leonel Brizola (abuelo de Juliana), un caudillo del PDT brasileño que pidió asilo político en nuestro país y vivió cerquita de nosotros, allí nomás en Tacuarembó. Ese señor tuvo una amistad entrañable con Wilson Ferreira Aldunate. Y éste mencionado caudillo blanco también estuvo huyendo tras el golpe de estado de Bordaberry en 1973 y pidió asilo en varios países del mundo. En definitiva, el Asilo Político es un derecho para cualquier político, pero considero que la actitud de Bolsonaro fue exagerada y no era para tanto porque Brasil cuenta con un Estado de Derecho y no es una Dictadura.

Ese candidato no se sometió a los designios de la Justicia de su paìs y eso no es de buenos ciudadanos, eso es de cobardes. Como líder de un partido polìtico y que fue votado por más del 48 % de los habilitados para votar, lo que significa redondeando los 60 millones de votos.

Hoy què dirán esos 60 millones que confiaron el él. No son 4 votitos. De esa forma esa gente se queda sin el referente al que deseaban para conducir los destinos del paìs.
El hecho de huir para no someterse a los designios de la Justicia fue una actitud muy diferente a la de Lula da Silva, el que teniendo todo para huir prefirió quedarse en su Patria y luchar, aún encarcelado; con los medios que tuvo a su alcance.
Esa fuga sacó a la luz la comparación con el episodio de la detención de Lula en 2018. En ese momento, incluso denunciando la persecución legal liderada por Sergio Moro y las atrocidades cometidas por la operación Lava Jato, Lula negó la oferta de asilo polìtico recibida de varios lìderes internacionales y afirmó que se entregaría a la Policìa y que lucharía en su paìs para demostrar su inocencia.
Para terminar, considero que Bolsonaro puede reflexionar y volver a la brevedad y someterse a los designios de la Justicia. Será una actitud sana y de valiente, y dará el ejemplo a sus conciudadanos de ese país hermano.

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