CUANDO LA DROGA INTENTA CALMAR UN DOLOR

Opinión29/10/2026Mario Viola JiménezMario Viola Jiménez

Una lectura de Gabor Maté para pensar las adicciones desde nuestra frontera Artículo periodístico | Serie sobre adicciones en Artigas–Quaraí.

Detrás de una persona que consume drogas hay una historia que casi nunca aparece en los titulares. Vemos la sustancia, el deterioro, la angustia familiar o el conflicto con la ley. Mucho menos visibles son las pérdidas, los miedos, las heridas y las circunstancias que acompañaron el camino hasta la dependencia.
En su libro En el reino de los espíritus hambrientos, el médico Gabor Maté propone mirar allí donde el prejuicio suele impedirnos mirar: no solo qué consume una persona, sino qué encuentra en ese consumo y por qué le resulta tan difícil abandonarlo.

La metáfora del espíritu hambriento habla de una necesidad que nunca termina de satisfacerse.
Por un instante, una sustancia parece ofrecer descanso, pertenencia o silencio interior. Después, el efecto desaparece y vuelve la urgencia. Lo que comenzó como una promesa de alivio puede convertirse en una prisión.
Maté trabajó con personas que vivían situaciones extremas de vulnerabilidad en Vancouver. A través de sus historias, plantea que la dependencia no puede comprenderse únicamente como una elección aislada. Intervienen la biología, el sufrimiento emocional, la historia familiar, las oportunidades y el entorno social.
Estas ideas merecen ser discutidas también en nuestra frontera de Artigas y Quaraí. Aquí, como en tantos territorios, el debate sobre drogas suele concentrarse en el tráfico, la incautación y el delito. Es una dimensión importante, pero insuficiente para responder a otra pregunta: ¿qué ocurre con quienes desean salir del consumo y no encuentran un camino accesible para hacerlo?

No se trata de justificar daños ni de borrar responsabilidades. Una persona con dependencia debe hacerse cargo, en la medida de sus posibilidades, de sus decisiones y de sus vínculos. Pero exigir responsabilidad sin ofrecer atención, acompañamiento y oportunidades puede transformar una consigna en un callejón sin salida.
La recuperación rara vez es una línea recta. Puede incluir avances, retrocesos, tratamientos, recaídas y nuevos comienzos. También exige que la comunidad abandone la idea de que quien cayó en una adicción perdió para siempre su dignidad. Nadie se reduce al peor capítulo de su historia.
El libro de Maté no ofrece una fórmula mágica, ni todas sus explicaciones deben aceptarse sin discusión. Su aporte principal es recordarnos que el castigo y el estigma, por sí solos, no reconstruyen vidas. Escuchar, tratar y acompañar son tareas tan necesarias como prevenir y combatir los circuitos ilegales de comercialización.

En Artigas y Quaraí, hablar seriamente de adicciones significa mirar ambos lados de la frontera y también ambos lados del problema: las redes que lucran con la dependencia y las personas que necesitan ayuda para recuperar su libertad.
Quizás el desafío más profundo sea dejar de preguntar únicamente por qué alguien no abandona la droga y comenzar a preguntarnos qué condiciones necesita para sostener una vida distinta. Porque detrás de cada consumo problemático hay una persona; y mientras exista una persona, debe existir también la posibilidad de un futuro. 


Referencia bibliográfica
Maté, Gabor. In the Realm of Hungry Ghosts: Close Encounters with Addiction. North Atlantic Books, edición de 2010. Texto periodístico original inspirado en las ideas del autor, sin citas textuales.

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