La apicultura arranca un 2026 alentador en Artigas tras una zafra muy favorable

Actualidad27/01/2026Redacción Carla de Souza - Nota: Rodrigo NúñezRedacción Carla de Souza - Nota: Rodrigo Núñez
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El apicultor Pablo Montero destacó que la última zafra de miel fue “bastante buena” gracias a un clima que acompañó luego de varios años de sequía. Desde la Asociación de Apicultores de Artigas, el desafío para este año pasa por fortalecer la comercialización de la miel fraccionada y avanzar en la capacitación sobre otros productos de la colmena.

Un año positivo para la producción de miel


El inicio de 2026 encuentra a la apicultura local en un escenario auspicioso. Así lo afirmó Pablo Montero, apicultor de la ciudad de Artigas, al realizar un balance del trabajo desarrollado durante la última zafra.
Montero explicó que la producción apícola se caracteriza por zafras “cortadas”, que comienzan en un año y finalizan en el siguiente. En ese marco, subrayó que el ciclo que acaba de concluir fue muy bueno, principalmente por la incidencia positiva del clima.
“La apicultura depende en gran medida del clima, de que las plantas tengan néctar y polen para traducirlo en producción. Este año el clima ayudó bastante”, señaló. Tras tres años consecutivos marcados por el déficit hídrico y la baja producción, la combinación de lluvias espaciadas y abundantes permitió una recuperación significativa.
Incluso, Montero remarcó que la vegetación se mantiene exuberante, algo poco habitual para el mes de enero, cuando normalmente los campos presentan un aspecto más seco y amarillento.
“Todo ese trabajo que uno hace se pudo traducir en una buena cosecha”, afirmó.

Trabajo colectivo y el desafío comercial


En cuanto a la organización del sector, el apicultor destacó el trabajo conjunto que viene desarrollando la Asociación de Apicultores de Artigas, especialmente en la comercialización de miel a granel, que se exporta con relativa rapidez.
Paralelamente, la cooperativa impulsa la producción de miel fraccionada bajo la marca “Mieles del Cuareim”, en envases de distintos tamaños, destinada principalmente al mercado nacional. Sin embargo, este segmento enfrenta mayores dificultades.
“La miel a granel sale rápido, pero en la fraccionada nos está costando aumentar las ventas”, explicó Montero, quien indicó que uno de los grandes objetivos sigue siendo lograr la exportación de miel envasada, para lo cual ya cuentan con todas las habilitaciones necesarias.

La comercialización, el principal punto débil


Consultado sobre las razones que dificultan alcanzar ese objetivo, Montero fue claro: la principal debilidad está en el área comercial.
“La parte comercial es la más floja nuestra. Siempre nos dedicamos a la fase productiva y nos falta experiencia y conocimiento en la venta”, reconoció. Si bien la cooperativa ha recibido apoyo puntual de programas y consultores, aún resta consolidar el know-how necesario para captar clientes y posicionar el producto.
En contraste, aseguró que la planta de envasado funciona correctamente. 
“La parte técnica está bien aceitada. Se hicieron giras, se calibraron equipos y se logró un muy buen producto. El debe sigue siendo la comercialización”, enfatizó.

Capacitación en nuevos productos de la colmena


Mirando hacia adelante, la cooperativa mantiene entre sus objetivos para 2026 la realización de cursos sobre otros productos de la colmena, como la cera y el propóleo, iniciativas que habían quedado pendientes el año pasado.
La cera tiene múltiples aplicaciones en cosmética, farmacia, alimentos y artesanía, mientras que el propóleo es valorado por sus usos en la salud humana, especialmente en el ámbito de la medicina alternativa. Estas capacitaciones estarían orientadas a productores locales, con especial interés en la participación de mujeres rurales.

Expectativas para concretar los cursos este año


Según explicó Montero, la falta de tiempo y de recursos económicos impidió concretar estas capacitaciones en 2025, ya que los fondos disponibles debieron destinarse a otras necesidades de la planta.
Los capacitadores previstos son profesionales uruguayos, externos a la cooperativa, entre ellos una doctora del sur del país y un especialista del litoral, con amplia experiencia en el procesamiento de propóleo y otros derivados apícolas.
“Tenemos los contactos hechos, ahora necesitamos disponer de los rubros para traerlos. Si se concreta, lo vamos a difundir en su momento”, concluyó Montero, con expectativas de que 2026 sea un año de consolidación y crecimiento para la apicultura artiguense.

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