Drama tras el femicidio en Artigas: joven de 18 años lucha por la tenencia de sus hermanos para evitar su institucionalización

Actualidad20/03/2026 Redacción en base a nota de Augusto Negro

Tras el crimen de su madre, Soledad Silveira busca hacerse cargo de dos niños de 7 y 11 años. El proceso ante el INAU es complejo por su edad. Denuncia además un robo ocurrido durante el velorio.

Una decisión marcada por el dolor

Con apenas 18 años, Soledad Silveira enfrenta una de las situaciones más duras que puede atravesar una persona: la pérdida violenta de su madre, Silvia Moreira, víctima de femicidio. En medio del impacto emocional, la joven tomó una decisión que define su presente: asumir el cuidado de sus dos hermanos menores para evitar que queden bajo tutela del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU).

La determinación no solo implica un desafío emocional, sino también legal. Debido a su edad, el proceso para obtener la tenencia presenta mayores exigencias, incluyendo evaluaciones sociofamiliares más estrictas por parte del organismo.

Un camino legal complejo

Según se informó, el marco normativo vigente establece condiciones especiales para personas menores de 21 años que buscan asumir la responsabilidad de cuidado de menores. Esto obliga a que el INAU analice con mayor profundidad las condiciones de vida, estabilidad emocional y entorno de quien solicita la tenencia.

A pesar de estas dificultades, Soledad se mantiene firme. Su objetivo es claro: preservar el núcleo familiar y evitar que sus hermanos atraviesen un proceso de institucionalización en un momento ya marcado por el trauma.

Un nuevo golpe en medio del duelo

Como si el dolor no fuera suficiente, la joven denunció que, mientras se realizaba el velorio de su madre, personas desconocidas ingresaron a la vivienda donde ocurrió el crimen y sustrajeron objetos de valor económico y afectivo.

El hecho generó indignación y suma un nuevo episodio de vulnerabilidad a una familia ya golpeada por la violencia extrema.

Un relato estremecedor

En diálogo con el Periodista Augusto Negro, Soledad brindó detalles de su situación personal y familiar. Señaló que en el último tiempo no convivía con su madre, ya que aproximadamente un año y medio atrás debió abandonar el hogar por decisión del agresor.

Actualmente reside junto a su pareja en la casa de su suegra, desde donde intenta reorganizar su vida mientras gestiona la posibilidad de reunir nuevamente a sus hermanos bajo un mismo techo.

Infancia atravesada por la violencia

Uno de los aspectos más conmovedores del caso es el testimonio sobre lo ocurrido durante el ataque. Según relató Soledad, su hermana de 11 años presenció la agresión y fue amenazada con un rifle cuando intentó intervenir para defender a su madre.

Se trata de un episodio de extrema violencia que deja secuelas profundas y que refuerza la urgencia de brindar contención y estabilidad a los menores.

Entre el dolor y la valentía

La historia de Soledad Silveira es, al mismo tiempo, un reflejo del impacto devastador de la violencia de género y un testimonio de resiliencia. En cuestión de días, pasó de ser una joven que iniciaba su vida adulta a convertirse en el principal sostén emocional y potencial tutora de sus hermanos.

Su lucha no es solo personal: pone en evidencia los desafíos del sistema de protección infantil y la necesidad de respuestas ágiles en contextos de emergencia familiar.

Mientras el proceso avanza, su prioridad permanece intacta: cuidar, contener y reconstruir, junto a sus hermanos, un hogar atravesado por la ausencia, pero sostenido por un vínculo que busca mantenerse unido pese a todo.

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