Un Solo Uruguay advierte por la pérdida de competitividad y reclama pasar del diagnóstico a las soluciones

En una nueva proclama pública, el movimiento alertó sobre el aumento del costo país, la erosión de la capacidad productiva y la urgencia de un compromiso nacional que priorice trabajo, educación y eficiencia del Estado

La Noticia Rural31/01/2026Diario La NoticiaDiario La Noticia
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“Hace ocho años nos unió la realidad. Hoy, esa realidad nos exige dejar de diagnosticar y empezar a resolver”. Con esa definición, el movimiento Un Solo Uruguay dio a conocer su proclama del 23 de enero de 2026, un documento que vuelve a instalar en el debate público los problemas estructurales del país: el costo país, la pérdida de competitividad y la viabilidad del Uruguay productivo.

Lejos de un tono meramente reivindicativo, el texto apunta a una tendencia que el movimiento considera persistente y preocupante. “El problema central no es la falta de voluntad, sino la pérdida sistemática de competitividad”, afirma la proclama, al tiempo que sostiene que “Uruguay sigue siendo un país caro para invertir y para vivir”.

Tarifas, costos internos y una economía asfixiada

Uno de los ejes centrales del documento es el impacto de los costos internos sobre la producción y la vida cotidiana. Según Un Solo Uruguay, las tarifas públicas “no reflejan eficiencia, sino necesidades de caja del Estado”, un fenómeno que termina trasladándose a toda la economía.

“Producir en Uruguay cuesta más que en cualquier país vecino, y eso nos saca de los mercados”, advierte el movimiento, describiendo una economía en la que los costos crecen de forma constante mientras los ingresos dependen de variables externas.

“Vivimos en una economía indexada, donde casi todo sube al ritmo del Estado, mientras el productor, el comerciante y el exportador quedan atrapados entre precios internacionales que no controlan y costos internos que no paran de crecer”, señala la proclama.

Esa brecha, agrega, “está asfixiando la rentabilidad de la exportación y del comercio local”, con consecuencias que se repiten: cierre de empresas, pérdida de empleos y un clima de confrontación que “no conduce a soluciones”.

Conflictos, pérdidas y una experiencia que marca el camino

El texto también pone el foco en los efectos de conflictos mal gestionados y posturas rígidas que terminan impactando en toda la sociedad. “Se ha tirado leche, se ha dejado de faenar, se han paralizado puertos y se ha desconectado al país del mundo”, enumera la proclama.

Como contrapartida, Un Solo Uruguay rescata la experiencia del sector pesquero en 2025, que logró superar una crisis profunda cuando “primaron el diálogo, la responsabilidad y la voluntad de trabajar”.

Para el movimiento, ese proceso demuestra que “cuando se hace y se hace juntos, es posible salir adelante”, y constituye un ejemplo replicable para otros sectores de la economía.

Un Estado presente, pero eficiente

Lejos de promover la retirada del Estado, la proclama es clara en su planteo: “No pedimos que el Estado desaparezca. Pedimos que sea eficiente”.

El documento reclama que el Estado se concentre en sus funciones esenciales y deje de intervenir de formas que “terminan entorpeciendo la producción y la vida diaria de los uruguayos”. Entre esas funciones, se destaca con énfasis la seguridad ciudadana.

“Mientras la delincuencia actúa con impunidad en campos y ciudades, el que cumple la ley vive acosado por impuestos, multas y miedo”, señala el texto, que también cuestiona el abordaje del déficit fiscal.

Según Un Solo Uruguay, “el déficit fiscal no se combate con más presión tributaria sobre el sector privado, sino con eficiencia”. Cada trámite innecesario, cada permiso absurdo y cada regulación obsoleta son definidos como “impuestos invisibles” que desalientan la inversión y frenan al que emprende.

Jóvenes, educación y futuro en riesgo

Otro capítulo central de la proclama es la preocupación por los jóvenes y la educación. “El Uruguay se está apagando porque no existen condiciones para que los jóvenes se queden en sus pueblos, o siquiera en su país”, advierte el movimiento, señalando además que incluso inmigrantes que eligieron Uruguay hoy deciden irse.

La educación aparece como un pilar insoslayable. “No hay desarrollo posible si nuestros gurises abandonan el sistema educativo”, sostiene el texto, que agrega que “no hay igualdad de oportunidades sin educación de calidad, ni seguridad duradera si generaciones enteras crecen sin herramientas para integrarse al trabajo y a la sociedad”.

Para Un Solo Uruguay, la educación no es una consigna ideológica, sino “una responsabilidad nacional con las próximas generaciones”.

Un llamado a un compromiso nacional

En el tramo final, la proclama propone un acuerdo amplio, que trascienda a los partidos políticos. “Venimos a proponer un compromiso nacional para bajar el costo país de forma estructural. No es un tema de partidos: es un tema de supervivencia nacional”, afirma.

“El país es uno solo”, concluye el documento, aunque advierte que el esfuerzo debe distribuirse con justicia, con un sector público que se ajuste “con la misma rigurosidad con la que el sector privado ajusta sus cuentas todos los meses”.

Con este pronunciamiento, Un Solo Uruguay reafirma su intención de interpelar a legisladores, ministros y representantes del pueblo, y de hacer públicas sus respuestas —o sus silencios—, manteniendo abierto un debate que considera central para el Uruguay del trabajo, la producción y el futuro.

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