
Acceso y equidad en salud en el interior del país: un desafío pendiente
Salud25/06/2026 Dr. Gonzalo Deleón.Dr. Gonzalo Deleón.
Hablar de acceso y equidad en salud implica hablar de justicia social. La salud es un derecho humano fundamental y, por lo tanto, todas las personas deberían tener las mismas oportunidades de recibir atención oportuna, segura y de calidad, independientemente de dónde vivan. Sin embargo, la realidad demuestra que aún existen diferencias significativas entre quienes residen en los grandes centros urbanos y quienes viven en el interior del país.
Uruguay ha desarrollado históricamente un sistema sanitario sólido, con indicadores sanitarios destacados en la región. No obstante, persisten desigualdades territoriales que condicionan el acceso a consultas especializadas, estudios diagnósticos complejos, procedimientos de alta tecnología y determinados tratamientos. Para muchos ciudadanos del interior, recibir atención especializada implica recorrer cientos de kilómetros, asumir costos económicos adicionales y enfrentar largas esperas que no siempre son compatibles con la urgencia de los problemas de salud.
La equidad no significa brindar exactamente lo mismo a todos, sino garantizar que cada persona reciba lo que necesita para alcanzar el mejor estado de salud posible. Desde esta perspectiva, la ubicación geográfica no debería transformarse en un factor determinante de las oportunidades de atención.
Uno de los principales desafíos es la distribución de los recursos humanos en salud. La concentración de especialistas en Montevideo y en algunos centros urbanos genera dificultades para cubrir adecuadamente las necesidades asistenciales de numerosas localidades del interior. Aunque en los últimos años se han implementado políticas destinadas a descentralizar la formación y favorecer la radicación de profesionales, aún existen especialidades con importantes déficits fuera de la capital.
La creación de centros universitarios regionales, el fortalecimiento de la formación médica en el interior y el desarrollo de residencias médicas descentralizadas han constituido avances significativos. Formar profesionales en las regiones aumenta las posibilidades de que permanezcan en ellas y contribuyan al desarrollo de servicios de salud locales. La experiencia demuestra que muchos médicos que se forman en el interior desarrollan un fuerte compromiso con sus comunidades y deciden continuar ejerciendo allí.
Otro aspecto fundamental es la infraestructura sanitaria. Los hospitales y centros asistenciales del interior han experimentado importantes mejoras en las últimas décadas, pero todavía existen diferencias en equipamiento, capacidad resolutiva y acceso a determinadas tecnologías. La incorporación de nuevos recursos diagnósticos y terapéuticos debe realizarse con una visión estratégica que contemple las necesidades de cada región y evite inequidades evitables.
La telemedicina ha surgido como una herramienta con enorme potencial para reducir algunas de estas brechas. La posibilidad de realizar consultas a distancia, interconsultas entre profesionales y seguimiento remoto de pacientes permite acercar servicios especializados a poblaciones que históricamente enfrentaban barreras geográficas. Sin embargo, la tecnología por sí sola no resuelve los problemas estructurales. Debe integrarse a una red asistencial fortalecida y a políticas sostenidas de desarrollo sanitario.
La calidad de la atención constituye otro componente esencial de la equidad. No alcanza con garantizar el acceso; es necesario asegurar que la atención brindada sea segura, efectiva, centrada en las personas y basada en la mejor evidencia científica disponible. Los ciudadanos del interior tienen el mismo derecho a recibir atención de excelencia que quienes viven en los grandes centros urbanos.
Para avanzar hacia una verdadera equidad territorial se requieren políticas de Estado sostenidas en el tiempo, acuerdos institucionales amplios y una visión estratégica que trascienda los períodos de gobierno. La planificación de recursos humanos, la inversión en infraestructura, la descentralización de servicios, el fortalecimiento de la formación profesional y la incorporación inteligente de nuevas tecnologías deben formar parte de una agenda permanente.
Desde el Colegio Médico entendemos que la equidad en salud no es solamente un objetivo sanitario; es un compromiso ético con la dignidad de las personas. El lugar donde nacemos o vivimos no debería determinar nuestras posibilidades de recibir atención médica de calidad. Construir un sistema de salud más equitativo significa construir un país más justo.
El desafío es grande, pero también lo es la responsabilidad de quienes integramos el sistema sanitario. Garantizar acceso y calidad en todas las regiones del país no es una aspiración utópica: es una obligación que debemos asumir colectivamente para que el derecho a la salud sea una realidad para todos los uruguayos.




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