

EL ARCHIVO POLÍTICO - De “desafuero o complicidad” a los votos de Cabildo Abierto
Opinión17/08/2026
Luis A. de MenezesSeis años pueden parecer poco tiempo en política. Sin embargo, en Uruguay alcanzaron para transformar profundamente el mapa de alianzas parlamentarias. El caso de Guido Manini Ríos y Alejandro “Pacha” Sánchez ofrece una fotografía particularmente elocuente de ese cambio.
En setiembre de 2020, el Parlamento uruguayo discutía el pedido de desafuero del entonces senador Guido Manini Ríos, líder de Cabildo Abierto y excomandante en jefe del Ejército. El planteo judicial estaba relacionado con su actuación ante las declaraciones realizadas por José Nino Gavazzo durante un Tribunal de Honor, vinculadas al asesinato y desaparición de Roberto Gomensoro.
El Frente Amplio impulsó con firmeza el levantamiento de los fueros y convirtió el reclamo en una consigna política: “Desafuero o complicidad”. La expresión fue utilizada públicamente por legisladores frenteamplistas y acompañó la campaña política y parlamentaria para que Manini Ríos compareciera ante la Justicia.


El desafuero, finalmente, no consiguió los votos necesarios en el Senado. La votación alcanzó 15 votos favorables, lejos de los 21 requeridos.
Seis años después, el tablero cambió
El calendario político avanzó y con él también cambiaron las posiciones, las responsabilidades y las necesidades parlamentarias.
En agosto de 2026, el Frente Amplio gobierna el país y Alejandro “Pacha” Sánchez ocupa la Secretaría de la Presidencia. Mientras tanto, Guido Manini Ríos continúa liderando Cabildo Abierto, aunque su partido dispone actualmente de dos diputados: Álvaro Perrone y Silvana Pérez Bonavita.
Y esos dos votos se transformaron en piezas decisivas.
La Coalición Republicana había anunciado que no acompañaría en general el proyecto de Rendición de Cuentas. El Frente Amplio, que no cuenta con mayoría propia en Diputados, necesitaba entonces el respaldo de legisladores opositores para conseguir la aprobación del proyecto.
Cabildo Abierto terminó anunciando que votará afirmativamente la Rendición de Cuentas en general, después de que el Poder Ejecutivo aceptara varios planteos formulados por la fuerza liderada por Manini Ríos.
El acuerdo incluyó compromisos y modificaciones vinculados, entre otros asuntos, a infancia, seguridad, cárceles, vivienda, cannabis y Fuerzas Armadas. El gobierno también se comprometió a avanzar sobre el endeudamiento de las familias.
La política no tiene archivos muertos
El episodio deja una imagen difícil de ignorar.
En 2020, Manini Ríos era presentado desde el Frente Amplio como un dirigente al que había que quitarle los fueros para que pudiera responder ante la Justicia. La consigna que acompañaba aquel reclamo era contundente: “desafuero o complicidad”.
En 2026, el mismo dirigente y su partido se convierten en interlocutores necesarios para que el gobierno frenteamplista pueda avanzar con una de las principales herramientas parlamentarias de su administración.
Y en medio de esa negociación aparece nuevamente Alejandro Sánchez.
El dirigente que formaba parte del Frente Amplio durante aquella confrontación política hoy integra el Poder Ejecutivo y fue uno de los encargados de valorar públicamente el acuerdo alcanzado con Cabildo Abierto.
Tras conocerse la decisión de los cabildantes, Sánchez sostuvo que el resultado representaba “el Uruguay del diálogo” y destacó los acuerdos alcanzados en materia de infancia, seguridad y otros asuntos.
El presidente Yamandú Orsi, por su parte, celebró el respaldo y afirmó que el gobierno cumplirá los compromisos asumidos durante la negociación con Manini Ríos.
¿Contradicción o funcionamiento de la democracia?
La política uruguaya ofrece aquí una enseñanza que va más allá de los nombres propios.
Las alianzas electorales no son necesariamente alianzas permanentes. Los adversarios de una determinada coyuntura pueden convertirse en interlocutores necesarios en otra. Y los partidos que ayer se enfrentaban enérgicamente pueden terminar negociando hoy artículos, recursos y políticas públicas.
Eso no significa que hayan desaparecido las diferencias ideológicas, históricas o políticas entre el Frente Amplio y Cabildo Abierto. Tampoco significa que el acuerdo sobre una Rendición de Cuentas implique una alianza permanente.
Significa, sencillamente, que el Parlamento funciona con mayorías, minorías, negociaciones y acuerdos circunstanciales.
La diferencia está en cómo cada fuerza explica ante la ciudadanía esas decisiones.
Porque la memoria política también forma parte de la democracia.
Las frases quedan. Los discursos quedan. Las camisetas quedan. Las votaciones quedan.
Y, seis años después, aquella consigna de “desafuero o complicidad” vuelve a aparecer en el archivo político uruguayo, pero ahora junto a una fotografía completamente diferente: el Frente Amplio negociando con Guido Manini Ríos para conseguir los votos que necesita para gobernar.
La política cambia. Las circunstancias cambian. Los protagonistas también.
Pero el archivo permanece.
Y tarde o temprano, vuelve a abrirse.




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