¡Gracias Maestros!

Opinión24/09/2026Dr. Daniel Volpi AveduttoDr. Daniel Volpi Avedutto


El pasado martes en el Uruguay conmemoramos el día del Maestro. Ese día 22 de Setiembre se debe a una resolución del entonces Consejo de Educación Primaria y Normal para reconocer la labor docente. La fecha fue fijada oficialmente en 1939.
En una publicación de ANEP dice que es una jornada dedicada a reconocer la vocación de profesionales de la educación, dedicados a enseñar y formar estudiantes- niños, adolescentes y jóvenes- para enfrentar su peripecia vital.
Sin dudas soy un agradecido con la Educación y todos los conocimientos que adquirí de mis Maestros de la Escuela N° 10 de Chiflero, así como también otros que no fueron mis Maestros de forma curricular, pero de ellos aprendí tantas cosas para la vida.
Tuve el honor de conocer a la Maestra Adelia Silva de Sosa (fallecida), esa Afrodescendiente que fue homenajeada la pasada semana por el Correo uruguayo que ha editado un sello con su imagen, no es poca cosa. Esa Maestra de piel negra fue discriminada por las autoridades de la enseñanza en su época y a pesar de todo llegó a donde quería llegar, obteniendo el grado de Inspectora departamental. Tuve el honor de venderle productos lácteos del tambo de mi padre en mi época de estudiante. Ella me prestaba libros de grandes literatos a nivel mundial como Alejo Carpentier, García Márquez, León Tolstoi y otros. Todos sus libros tenían anotaciones propias de Adelia, quien a medida que los leía iba realizando un análisis literario. La literatura es arte y a todos los profesionales nos ayuda a enfrentar con valentía los desafíos de la vida, eso lo aprendí con ella.

También tuve el honor de conocer al Maestro Enrique Moreira quien con sus libros ha jerarquizado la labor de los escritores artiguenses; un Maestro que se hizo de abajo y llegó lejos con esa noble profesión y es muy bien recordado por sus alumnos. Quizás muchos lectores no saben que Artigas cuenta con talentosos escritores admirados hasta a nivel internacional y uno de ellos es el Maestro Enrique, miembro de la Asociación de Escritores artiguenses.
También lo conozco al Maestro Juan Núñez da Rosa, a quien lo describí hace ya un par de años en un ejemplar de este diario. El también conocido como Juan de Barro, que se inició siendo maestro en la escuela de Pueblo Sequeira. Gran emprendedor que lidera la Comisión de Vecinos del Barrio Las Flores que con mucho esfuerzo inauguró en 2008 una salón comunal que constituye su sede y se llama “La casa de los Sueños” ese Maestro ha predicado con su ejemplo y su obra dejará una impronta para las nuevas generaciones.

En mi Escuela N° 10 de Chiflero tuve el honor de tener a varios maestros que han dejado su impronta por realizar obras en esa humilde escuela. Tuve como mi primera Maestra a María Delia Arbiza (fallecida) quien tuvo un breve pasaje por allí y seguidamente se fue como directora a la escuela 60 de Paso Farías, la que lleva su nombre que fue votado por unanimidad en el Parlamento nacional y se debe a la gran obra realizada por ella en esa comunidad, ya lo describí en 2024 en este diario. Con ella aprendí a leer y escribir.
También lo tuve por un breve lapso al Maestro Ángel Chaia (fallecido) que cuando se estaba encariñando con nuestra escuela y su Comisión Fomento salió su traslado como director para la Escuela 36 del centro poblado Pintadito donde hizo obras que perduran en el tiempo y en su honor la calle principal de esa localidad lleva su nombre.

También estuvo en mi escuela el Maestro Carlos Pardo (fallecido) por un lapso de 3 años. Era un vecino más porque vivía en la escuela con su señora esposa Juanita. Ese maestro no pasó desapercibido por sus grandes obras que ha dejado en la escuela y en la comunidad de la zona. Con el Maestro Pardo conseguimos el pozo semi surgente y por primera vez la escuela tuvo agua potable y terminó aquella necesidad de hervir agua para beber; pero también ese pozo brindó mucha agua para vecinos necesitados de la zona; también ese Maestro gestionó la luz eléctrica para la escuela cuando recién se empezaba a desarrollar la electrificación rural en la zona y parecía una utopía. Y son inolvidables los emprendimientos que realizaba junto a la Comisión Fomento para reparar el techo que tenia goteras y las paredes que tenían humedades; para eso organizaba carreras de caballos y kermeses bailables al más alto nivel.

De mencionados beneficios también se conseguían fondos para mejorar los servicios del comedor escolar.
Con estas líneas quiero expresar que la labor de los maestros no se cierra en planificar y brindar las clases en el aula, hay muchas tareas y responsabilidades más como las mencionadas; y mucha responsabilidad tienen los Maestros directores que deben tapar goteras y eliminar humedades (a vía de ejemplo) y sobre todo deben trabajar para la formación de ciudadanos con los conocimientos básicos para la vida y además bregar por la formación de ciudadanos de bien.

Te puede interesar
Lo más visto
Suscríbete al newsletter para recibir periódicamente las novedades en tu email