PARTE 2 DEL ARTÍCULO "El camino de regreso: cuando dejar las drogas se convierte en una lucha diaria en la frontera"

Opinión24/09/2026Mario Viola JiménezMario Viola Jiménez

Una frontera que también debería unir esfuerzos

Artigas y Quaraí están separadas por una frontera internacional, pero quienes viven allí comparten mucho más que un paso fronterizo.
Comparten familias.
Historias.
Trabajo.
Comercio.
Amistades.
Y también problemas sociales.
Por eso, cuando hablamos del fenómeno de las drogas en esta región, resulta necesario mirar más allá de cada lado de la frontera por separado.

El tráfico puede cruzar de un país a otro.

El consumo también.

Pero el sufrimiento no reconoce límites territoriales.

Una persona que necesita ayuda no debería quedar atrapada entre dos sistemas que no logran comunicarse.

La cooperación entre instituciones uruguayas y brasileñas puede convertirse, entonces, en una herramienta fundamental: intercambio de información, prevención, tratamiento, acompañamiento familiar y estrategias de reinserción social.

Porque combatir el narcotráfico es necesario.

Pero evitar que una persona termine atrapada en el consumo también lo es.

Volver a ser alguien
Quizás una de las partes más difíciles de la recuperación sea recuperar algo que el consumo suele destruir lentamente:
La identidad.

Volver a levantarse temprano.
Volver a trabajar.
Volver a estudiar.
Volver a mirar a los hijos a los ojos.
Volver a ganarse la confianza de la familia.
Volver a tener un proyecto.
Volver a descubrir que existe un futuro.

La recuperación no consiste únicamente en dejar una sustancia.
Consiste en recuperar una vida.
Y muchas veces esa vida debe ser construida prácticamente desde cero.

Por eso el tratamiento necesita estar acompañado de oportunidades reales de reinserción social.
Porque es difícil pedirle a alguien que no vuelva al lugar donde estaba si no le ofrecemos un lugar hacia donde ir.

La pregunta que queda abierta

Cuando vemos una noticia sobre una incautación de drogas en la frontera, detrás de los kilos de sustancias, los vehículos y los detenidos existe una realidad mucho más amplia.
Existe una persona que puede terminar consumiendo.
Existe una familia que puede terminar sufriendo.
Existe un barrio que puede verse afectado.

Y existe también otra posibilidad:


Que alguien logre salir.
Que alguien vuelva a estudiar.
Que alguien consiga trabajo.
Que alguien vuelva a abrazar a sus hijos.
Que alguien que durante años creyó que su vida estaba perdida descubra que todavía tiene una oportunidad.
La lucha contra las drogas no puede medirse únicamente por la cantidad de droga incautada.

También debería medirse por la cantidad de personas que logramos recuperar.
Porque detrás de cada adicto no hay solamente un consumidor.
Hay una historia.
Y mientras esa historia no haya terminado, todavía existe la posibilidad de escribir un capítulo diferente.

Un llamado a no mirar hacia otro lado

En Uruguay, los dispositivos Ciudadela funcionan como puerta de entrada a la red de atención para las personas que enfrentan un problema de consumo y para sus familias. Además, la línea *1020 funciona las 24 horas, todos los días del año, de manera gratuita desde celulares de cualquier compañía.

La primera ayuda puede comenzar con una llamada.
A veces, una llamada puede ser el comienzo del regreso.

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