
Soy nacido y criado en esa zona. Desde mi infancia he transitado por el camino vecinal “del Aeropuerto” o el camino “A paso de Ramos” como lo dice la gente. A la orilla del arroyo Chiflero, y a pocos metros de ese camino vecinal desde que tengo uso de razón he visto construcciones. Mi abuelo visitaba a esos vecinos moradores del lugar. Recuerdo a don Romero de Souza y a don Pocho Simón. Uno vivía pegado al arroyo del lado del aeropuerto, el otro para el otro lado. Sus parcelas eran separadas por el arroyo.
Don Pocho (fallecido) tenía un almacén de ramos generales, vendía de todo. Trabajaba junto a sus 3 hijos que fueron creciendo y allí formaron sus primitivos establecimientos en pequeñas parcelas; uno de ellos llegó a tener un almacén allí a pocos metros del lugar de la caída del avión, lo bautizó como almacén “el Palenque” también de ramos generales. Su nombre se debe al homenaje a los domadores de la zona.
Don Romero plantaba huertas, tenía vacas lecheras, vendía leche y también se dedicaba al negocio de hacer postes y tramas. Era feliz con doña Lila. Allí formó su familia, con 4 hijos.
Allá por el año 1970 pasó una desgracia para esa familia: un accidente de tránsito fatal arrebató la vida del hijo menor, fue frente a su casa, a pocos metros del puente, un día lluvioso. El niño se bajó de la camioneta de mi abuelo cuando volvía de la escuela, la lluvia torrencial no le permitió ver el camión de la Escuela Agraria que lo embiste y así perdió su vida.
Estos hechos como anécdotas los escribo como una manera de mostrar que allí en ese preciso lugar vivían moradores desde hace más de 50 años, y allí tenían sus medios de vida y como todo en la vida tuvieron momentos felices y también no felices.
Otro momento no feliz que vivieron allí esos vecinos ocurrió el 10 de Febrero de 1978. Al decir de don Basilio Borgato: “El desastre aéreo nacional”. Un avión de Tamu, de la Fuerza Aérea Uruguaya, se estrelló allí a pocos metros de aquellas fincas. Momentos de pánico, el horror e impotencia padecieron esas familias.
En esa ocasión tuvo protagonismo en la prensa uruguaya Don Pocho con su testimonio; brindó lujos de detalles de la caída de ese avión que arrebató las vidas de todos los pasajeros y tripulantes quienes se murieron todos carbonizados. Para los interesados en saber más los invito al lanzamiento del libro “Aquel Humo Negro” del autor Emerson de los Santos, obra que será presentada el miércoles 24 en el museo de Artigas.
Con el transcurso del tiempo se fueron sumando otros moradores allí en aquellas parcelas en virtud de los negocios realizados por esas mencionadas familias. Recuerdo que allá por los años 90 apareció la familia Silveira quien adquirió el inmueble donde funcionaba “El Palenque”, además se encontraba don Nico Simón con su producción de suinos. Hoy hay vecinos nuevos allì que han ingresado de buena fe, ingresaron porque compraron partes de las parcelas de los mencionados moradores viejos mediante negocios jurídicos realizados en escrituras públicas. Por lo tanto intervinieron Escribanos y los moradores están con todo en regla. Ningún morador de allí es intruso, no le han robado nada a nadie y menos a la Intendencia.
Sorpresivamente, y de golpe y porrazo esos moradores recibieron cedulones de parte de la Intendencia. Primero los molestaron via administrativa y después llegaron los cedulones judiciales. La intendencia promovió un juicio de Detención y Demolición de Obras, al amparo del Art. 69 de la Ley 18.308, de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Sostenible.
En nuestra ciudad tenemos ejemplos de Demoliciones de obras; recordemos aquel edificio de la heladería 33 allí frente a la cancha de Ferrocarril, calle Florencio Sánchez esquina Belloni, que fue destruido por la Intendencia hace unos 6 años atrás. El año pasado destruyeron unos locales de comida (trailer). Las intenciones de la Comuna no son nada buenas.
En este caso puntual de los moradores de Chiflero la Intendencia perdió en primera y segunda instancia. La Justicia fue muy clara.
La Intendencia en su apelación le hace una crítica al Juez porque midió distancias de la ubicación de las fincas a la calzada con pasos. Y debe usar los pasos cuando no existe en ningún documento las medidas del ancho de la calle. Dónde está escrito las medidas del ancho?. Ni Vialidad (MTOP) ni la Intendencia los tiene. El ancho del camino vecinal lo construyeron los vecinos en épocas que las tropas de ganados eran muy frecuentes. Por lo tanto criticaron al Juez que midió con pasos y... así les fue. Por un tema ético no me permito escribir más sobre la Sentencia del Tribunal de Apelaciones. Ahora vendrá la Sentencia del pueblo, que valorará el accionar de la Intendencia, seguramente para complacer a un empresario lindero a quien le molesta la presencia de estos vecinos humildes.
Esto sentó un precedente. Con la verdad no ofendemos ni tememos.




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