


Parece mentira. Es inconcebible que en nuestro país en los clásicos del Fùtbol uruguayo no puedan estar las 2 parcialidades. Si se juega en el Parque Central no puede estar la parcialidad de Peñarol; si se juega en el Campeòn del Siglo no puede estar la parcialidadde Nacional. Son medidas adoptadas por las autoridades a los efectos de evitar las trifulcas que se venían dando partidos tras partidos.
En los partidos clásicos que se juegan en el Estadio Centenario con las 2 parcialidades recibimos informaciones de que el Ministerio del Interior hará un despliegue de más de mil efectivos policiales y mucha gente aplaude por tanta seguridad; pero no es motivo de aplaudir, es motivo de llorar, porque es la demostración clara de una sociedad en conflicto.
Cómo es posible que no puedan estar en paz las 2 parcialidades más importantes del fútbol uruguayo!!!. Falta la tolerancia y sobre todo ... el respeto. Se sabe que el fútbol es pasión, pero los hinchas deben usar también la razón, usar la cabeza, el autocontrol. Hoy por hoy las familias piensan 2 veces antes de ingresar al estadio, viendo los antecedentes de violencia que se vienen suscitando.
En el clásico del pasado domingo algunos integrantes de la parcialidad aurinegra cometen excesos y la Policía se vio obligada a actuar con las consecuencias que los lectores han visto en los medios, varios detenidos y varios lesionados; y menos mal que estaba sólo la parcialidad de Peñarol.
Aparte del clásico, el pasado martes se disputó un partido entre Danubio y Montevideo City Torque en el estadio Charrúa. Danubio perdió 2 a 0 y al final del partido varios de sus hinchas encapuchados ingresaron a la cancha y agredieron a sus jugadores. Saltaron el muro y golpearon a 2 jugadores; no golpearon a más porque no pudieron ante la rápida reacción de los demás que se defendieron. Los efectivos policiales que estaban en la cancha intervinieron pero no pudieron evitar las corridas y los golpes por unos momentos.
Las imágenes de la televisión muestran como protagonista al golero suplente Kevin Martínez corriendo por la cancha repartiendo trompadas en defensa de sus compañeros. He visto en las redes sociales varias opiniones sobre la violencia en el fútbol pero la que más me agradó fue la del colega Jorge Barrera, un ex Presidente de Peñarol; en el programa “En Clave País” planteó una comparación entre el fútbol y la inseguridad en Uruguay. En un contexto donde se discute el rol de las barras, la seguridad en los estadios y la responsabilidad de los distintos actores, su planteo interpela una idea central: el fútbol no es una burbuja, es un reflejo de la Sociedad. Si analizamos la cantidad de incidentes en las canchas frente a lo que ocurre fuera de ellas, con la misma concentración de personas, surge una pregunta inevitable: ¿qué estamos viendo – y qué no- cuando hablamos de violencia?.
Por supuesto, para analizar la cuestión de la violencia en el ámbito deportivo en sus distintas vertientes, es preciso antes que nada estudiar al deporte como expresión social de gran importancia en todo el mundo como lo aconsejaba ya en 1927 el filósofo alemán Max Sheller: “Prácticamente no hay fenómeno general supranacional que merezca tanto un análisis sociológico y psicológico como el deporte, que ha crecido en magnitud y aprecio.
Y, hasta la fecha se han hecho muy escasas tentativas serias de interpretar este poderoso fenómeno”.


Pero de lo que no hay duda alguna es que el deporte es un medio de intercomunicación a escala nacional y global, y quizás por ello un muy atractivo coto de caza para grandes corporaciones multinacionales de todo tipo. Según Ángel Ruocco lo mismo sucede con grupos mafiosos, asociaciones para delinquir o simples maleantes disfrazados de hinchas que actúan coordinadamente, como se ha visto en los últimos años incluso en Uruguay.
Recuerdo que en mi época de estudiante los integrantes de un sector de la barra brava de Peñarol llamada “los Feos” asesinaron a jóvenes basquetbolistas de Aguada. También atacaron e hirieron a balazos a espectadores e hinchas de Nacional, al que consideraban enemigo mortal en un partido de fútbol de salón. Otros miembros de la misma barra dieron muerte a puñaladas a un partidario del club Cerro, luego de un partido entre ese equipo y el de Peñarol en el estadio Centenario en 2006.
En octubre de 2016 fue asesinado un hincha de Peñarol en Santa Lucía mientras festejaba el aniversario de su club. 16 hinchas de Nacional fueron enjuiciados y condenados por ese homicidio.
En diciembre de 2019 un hincha de Nacional fue asesinado en Montevideo mientras festejaba con la parcialidad frente a la sede de la calle 8 de Octubre el título de CampeónUruguayo; la víctima fue un joven artiguense llamado Lucas Langhain. La investigación policial dice que ese homicidio fue ideado desde la cárcel por un referente de la hinchada rival que se encontraba preso.
Así podría seguir mencionando otros ejemplos de hechos de violencia en el fútbol, que son muchos, y se me iría un río de tinta.
Como ciudadano considero que los clubes y el Ministerio del Interior deberían adoptar otras medidas para erradicar estos hechos de violencia. Me dirán que ya han adoptado medidas, pero los hechos han mostrado que son insuficientes. He visto algunos spots publicitarios de Nacional y Peñarol que muestran a jugadores caudillos e ídolos, que fueron rivales en su tiempo, abrazados en un claro mensaje de paz y tolerancia; a via de ejemplo el Chino Recoba con Tony Pacheco, ídolos, referentes y representantes de una época histórica; faltan más spots como esos.
Además pensemos en el futuro de estas generaciones que recién están mirando fútbol.
Qué ejemplo le están mostrando a los niños que empiezan su interés por el fútbol.
Reflexionemos. Estamos a tiempo de revertir esa situación.






Drogas y salud mental: el cruce silencioso que golpea en nuestras comunidades.

El modelo Uruguayo ante el espejo: El impacto de la regulación del Cannabis y la reducción de daños


EL ARCHIVO POLÍTICO - De “desafuero o complicidad” a los votos de Cabildo Abierto






Mujeres rurales de Artigas se capacitan en costura y fortalecen sus oportunidades de trabajo y desarrollo


Vecinos de Pintadito reclaman obras de saneamiento y mejoras viales: “Hace años que estamos reclamando”


Pintadito se prepara para elegir nuevas autoridades: Robert Álvez destacó obras y reclamó más servicios para el centro poblado











