
El pasado 10 de Agosto se cumplieron 190 años del Partido Nacional. Fue un 10 de Agosto de 1836 que el entonces Presidente Manuel Oribe dictó un decreto donde ordenaba a todos los gauchos seguidores de la causa a que usaran como vincha una cinta blanca; y esa cinta blanca deberìa llevar la frase “Defensores de las Leyes”. Fue sólo una cinta blanca que dió origen al Partido Blanco (en su comienzo por llevar el color de la divisa) más adelante pasó a ser Partido Nacional por gestión del entonces Presidente Bernardo Berro.
Por lo tanto el Partido Nacional es el partido fundacional de la República. Recordemos que su fundador Manuel Oribe fue el 2o jefe de la Cruzada Libertadora de 1825. Se trata de uno de los partidos más viejos del mundo. Y cuesta creer que de esos 190 años ese partido ha gobernado tan sólo 40 años. Sí, fue gobierno en tan sólo 8 períodos; y que conste que estuvo casi 100 años ininterrumpidos sin ganar elecciones. Es muy difícil ver en el mundo un fenómeno como el de nuestro partido al cual el Gobierno le ha sido tan esquivo.
El Partido Nacional surgió para salvar a la Patria, continuando la gesta artiguista.
Observemos la lucha y actitud de Leandro Gómez en la Heroica Paisandú que ofrendó todo al servicio de la Patria, hasta su vida. De la misma manera Aparicio Saravia que llegó a decir que prefería dejar a sus hijos pobres pero con Patria y no ricos y sin ella.


La explicación de su sobrevivencia a pesar de tantas derrotas es una sola. Se debe gracias
al esfuerzo, a la lucha, sacrificio, desprendimiento de muchos militantes quienes con convicción siguieron levantando la bandera del partido hasta la muerto. Es gracias a nuestros abuelos, bisabuelos y tatarabuelos que la llama del partido sigue encendida.
Desde sus comienzos hasta el año 1994 el tradicional adversario ha sido el Partido Colorado, que al decir de Wilson es el partido que siempre buscó tener el poder y sin importar la manera de llegar; si ameritaba una conspiración y concretar un fraude electoral así lo hacían. Mientras que los Blancos siempre fueron los defensores de la Democracia haciendo honor a aquel legado de Oribe de “Defensores de las Leyes”. A los lectores más exigentes les recomiendo buscar la historia de aquel joven llamado Francisco Lavandeira que fue asesinado por colorados por defender las garantías del sufragio y se murió con mucha dignidad abrazado a una urna; fue asesinado a sus 26 años en plena jornada electoral por defender la pureza del sufragio.
Los Blancos defendieron los valores republicanos, los Derechos Humanos, las garantías del sufragio, la representación proporcional integral para los cargos públicos y tantas cosas sagradas que tiene la república.
Los Blancos liderados por Oribe abolieron la esclavitud y le brindaron a los afrodescendientes la dignidad y el respeto que se merecen como todo individuo de la especie humana.
Otra gran obra fue la creación de la Universidad de la República con una verdadera igualdad de oportunidades en el acceso a esa educación terciaria gratuita. Y cuánto me molesta que no aparezca en las festividades de esa casa de estudios el nombre de su fundador Manuel Oribe. Y no olvidemos que las becas del Fondo de Solidaridad para los estudiantes universitarios pobres también fue obra de los blancos, con una Ley redactada por el entonces Senador Gonzalo Aguirre en 1988.
Ser Blanco es ser también anti imperialista, y me remito al pensamiento y acción de Luis Alberto de Herrera que rechazó la formación de bases militares norteamericanas en el Uruguay, ese hombre que en plena guerra fría expresó: “Ni la sovietización de las patrias americanas, ni una estrella más en la bandera de ningún imperialismo”.

Tenemos una gran Declaración de Principios; una pena que pocos lo conocen. Hoy lamentablemente veo un entrevero con los colorados en la llamada Coalición Republicana.
He servido para ganarle al Frente Amplio y hacer los repartos de cargos que se estilan hacer en estos tiempos, donde no siempre van las personas mejor preparadas para ocuparlos y así le va al país.
Hoy en día la gente mira al Partido Nacional y al Partido Colorado y dicen que es la misma cosa; pero no es lo mismo. Porque nuestro partido cuenta con otros principios fundacionales que jamas se pueden entreverar con colorados porque sería como entreverar el agua con el aceite. Y la historia, y el devenir de los hechos históricos lo han demostrado.
¿Qué diría Aparicio Saravia si resucitara y viera en un acto de Masoller a dirigentes colorados aplaudiendo y ovacionando a algún dirigente blanco que habla desde la tribuna?.
Es un tema para pensarlo. Y no me vengan que Blancos y Colorados se abrazan para salvar a la Patria de los otros que quieren destruirla.
Los Blancos Verdaderos nos merecemos ganar sin la ayuda colorada; reflexionemos y llegaremos a la conclusión que Coalición Republicana no sirvió para nada; si hubiera servido no perderíamos las elecciones, las que perdimos feo, por más de 90.000 votos.
Reflexionemos.



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