Fugas en la Cárcel de Artigas.

Opinión17/09/2026Dr. Daniel Volpi AveduttoDr. Daniel Volpi Avedutto

Los lectores están enterados. Muchos no lo pueden creer, o mejor dicho no pueden concebir; que en un lapso de 15 dìas se hayan fugado 6 PPL (Personas privadas de libertad). Primero una barra de 5 y dìas despuès 1 más. Todos capturados y volvieron a sus alojamientos, o quizás primero a los calabozos y están allì a la espera de lo que indiquen las autoridades del INR, que posiblemente ordenarán un traslado a otra càrcel de mejor seguridad y alejada de Artigas; son medidas de castigo.
Muchos se preguntan indignados cómo es posible tantas fugas en una càrcel nuevita y haciendo la comparación con la vieja cárcel ubicada en la Jefatura de Policía resulta que aquella vieja càrcel era más segura y las fugas desde su interior eran imposibles; salvo casos puntuales como el de la PPL que se fugó por el techo aprovechando la distracción de los efectivos que una tarde estaban mirando concentrados un partido de fùtbol importante.

Se han registrado varias fugas aprovechando el beneficio de salidas especiales o salidas transitorias cuando se encuentran afuera del recinto; por esos reclusos que no han vuelto más de una salida de esa naturaleza autorizada por la Justicia han perjudicado a los otros reclusos de buena conducta, porque por esa mala conducta ha obligado a que la Justicia se ponga más exigente al momento de conceder tales beneficios; por tal motivo hoy en esas salidas se viene utilizando los dispositivos de geolocalización (tobilleras electrónicas) que tiene un alto costo económico para el Estado.

La fuga es un delito. Se llama Autoevasión y está consagrado en el Art. 184 del Código Penal, y tiene su pena. Mencionada norma de forma textual dice: “ El que hallándose legalmente preso o detenido se evadiera será castigado con 6 meses de prisión a 4 años de penitenciaría” Y en su inciso siguiente dice. “ Igual pena se aplicará al que, autorizado por la autoridad competente a ausentarse de su lugar de reclusión, en régimen de salidas transitorias, no regresare al mismo en el plazo fijado”. Y su último inciso dice: “ Si la evasión se perpetrare empleando violencia o intimidación en las personas o violencia o fuerza en las cosas, la pena será de 12 meses de prisión a 5 años de penitenciaría”.
Y la opinión pública dice que es responsabilidad del Director y de quienes trabajan allì, ya sean efectivos policiales u operadores penitenciarios. Algunos ciudadanos alzan la voz pidiendo el cambio de Director. Y yo discrepo con eso.

Tengo la convicción de que ni la cabeza (director) ni los operadores que trabajan allì tienen la culpa. La culpa es del sistema que no ha dotado la càrcel de Artigas como corresponde dotar a una càrcel grande. Vayamos a Cerro Carancho, vayamos a las càrceles de zona metropolitana o a las del centro del paìs y veremos algo que la cárcel de Artigas no tiene: el Ejèrcito. Sì la presencia de soldados las 24 horas haciendo custodia del perímetro carcelario, cada uno con un fusil en la mano. Controlan que no salga nadie y que no entre ningún objeto tirado desde afuera del perìmetro, ya sea un muro o un tejido.

Siempre recuerdo la primera vez que concurrí al COMCAR. Una anécdota de las tantas.
Me bajé del bus en la ruta 1 y tomé el camino vecinal de acceso a esa cárcel cuya entrada esté a unos 500 metros. Iba a pie. Al sorprenderme por el flujo de vehículos me corrí para el lado derecho en dirección al perímetro del centro carcelario quedando a unos 10 metros del tejido; en ese momentos 2 soldados me apuntaron con los fusiles y me exigieron que retrocediera hasta la banquina. Asì trabajan, y respeto su trabajo.
Pero los expertos dicen que para Artigas no es adecuado ni conveniente la presencia militar cuidando el perìmetro. Por la razón de que la Unidad 21 aloja a presos que no son de alta peligrosidad y el trabajo de los soldados significa controlar a criminales de alto nivel. Es decir, los peligrosos no se alojan en Artigas; se van a Cerro Carancho (Rivera) u otras cárceles de mayor seguridad. Tienen en cuenta también de que el hecho de alojar a criminales peligrosos líderes de facciones aumentaría la inseguridad en la zona, ya sea en la ciudad o la zona rural. Entonces prefieren dejar asì, sin la presencia militar en el perímetro.

Si ingresamos al interior de la unidad y observamos las aberturas vamos a ver fragilidad.
No soy constructor ni tampoco un experto en aberturas, pero me da la impresión de que las ventanas de aluminio son frágiles; los barrotes no son adecuados para una càrcel y èsto llevò a que usando un poco de fuerza entre 3 o 4 hombres cinchando logran romper una abertura.

Otro problema es el de las carencias en Recursos Humanos. Recordemos que de un humilde recinto ubicado dentro de la Jefatura pasó a una edificación de 4.500 metros cuadrados cerrados y techados. De capacidad para 70 reclusos pasó a tener 384 plazas en el edificio principal incluyendo barracas y celdarios, más 50 cupos extras en la chacra lindera (la vieja chacra policial). Fue un salto enorme en cantidad y calidad. Todo precioso, pero amerita contar con mucho más personal para trabajar.

Al día de hoy la cárcel está alojando a 370 PPL (Personas Privadas de Libertad); son 320 en el edificio nuevo y 50 en la Chacra (predio lindero). Esa cárcel cuenta con 40 operadores penitenciarios y 50 efectivos policiales, distribuidos para trabajar en 3 turnos.
Aparte están quienes hacen tareas administrativas que son 10 entre policías y operadores.
Y ese personal debe cubrir el Anexo de la Chacra (lindera) y sector femenino que se encuentra allì. Con ese número de funcionarios apenas cubren en el límite y a veces falta g
ente para poder estar en todos los lugares del establecimiento carcelario. Porque como mínimo deben ser 2 personas por cada puesto y no logran alcanzar ese mínimo porque son muchos lugares para cubrir y el edificio es gigante. Y que conste que muchas veces algún efectivo policial u operador se enferma y tiene certificado médico por unos días, lo que aumenta la carencia en recursos humanos.
Por lo expuesto, con esas informaciones da para pensar: quién tiene la culpa de las fugas?. Tengo la convicción que la dirección de la Unidad 21 y su personal hacen lo que pueden, con un gran esfuerzo y la culpa no es de ellos.

Hubo sin dudas un error de cálculo por parte del Poder Ejecutivo y se apresuraron mucho en la inauguración de la cárcel nueva; seguramente inspirados en un fin político, se venìan las elecciones y pensaron en los votos de la gente que todos los días reclama más seguridad, pero la verdad que la Unidad 21 no estaba en condiciones de alojar a 370 PPL; en esa población carcelaria no todos piensan igual y las ideas de las fugas siempre van a estar presentes en algunas mentes.

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