“Termina el año lectivo, es momento de una pausa”

Opinión28/11/2025 Prof. Lic. Nelson Borges
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Cuando el último timbre marca el cierre del año, no solo termina un ciclo educativo lectivo…no solo se cierra un salón.
Algo más profundo se mueve en cada uno de los/as Docentes.
Las aulas quedan en silencio, y ese silencio tiene un peso especial, casi terapéutico. 
Es un silencio que nos recuerda que estamos vivos, que sentimos, que necesitamos detenernos. Y es una necesidad, casi fisiológica.
Ya no podemos seguir corriendo 
, y va para todos, como si nada.
Byung-Chul Han advierte que vivimos en una sociedad exhausta, atrapada en un ritmo que no concede descanso. No lo contempla.
Lo vemos a diario: estudiantes saturados, docentes sobrecargados, familias estiradas al límite. 
Y en el fondo, un país entero que aún arrastra el temblor emocional de la era post-covid. 

No lo decimos, no en voz alta, pero seguimos.
Seguimos en la tensión
Seguimos respirando corto.
Por eso, este cierre no debería ser simplemente un “hasta el año que viene”. 
Debería ser un abrazo. 
Un permiso. 
Un recordatorio de que la calma no es un lujo, es una necesidad cada vez más necesaria.
La sociedad necesita calmarse.
Necesitamos bajar la velocidad.
Necesitamos reencontrarnos con la pausa.
Han señala que, sin pausa, perdemos la capacidad de contemplar y de cuidar. 
Y pienso yo que, sobre todo de cuidarnos.
Y eso es exactamente lo que está en juego, la salud emocional, la estabilidad psicológica, nuestro modo de vivir en el mundo. 
El apuro y la locura constante nos vuelve irascibles, enojados, ansiosos, desconectados de nosotros mismos y de los demás. 
Nos hace olvidar lo simple, lo humano, lo que realmente sostiene la vida.
Por eso este fin de año es una invitación. 
A respirar más hondo. A dejar que el cuerpo descanse y que la mente se aquiete. 
A volver a hablar sin prisa, a escuchar con atención, a mirar a quienes queremos sin la sombra del apuro encima.
A entender que no todo debe resolverse ya, que no todo, jamás, depende de nosotros, que la calma también educa, también sana, también transforma.
Termina el año.
Y esta vez, dejemos que termine. 
Dejemos que cierre. Dejemos que se apague el ruido.
Porque solo en la calma, la calma que nos debemos hace años, nos ayudará a reconstruirnos. 
Y quizá, en ese descanso necesario, encontremos un modo más nuestro, más humano, de seguir adelante.

Nelson

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