Antimperialismo.

Opinión22/01/2026Dr. Daniel Volpi AveduttoDr. Daniel Volpi Avedutto
Daniel Volpii
Daniel Volpii

Los acontecimientos llevados adelante por Estados Unidos en Venezuela siguen dando mucho que hablar y considero que esto recién está comenzando. 

La captura al presidente Maduro no es una novedad en el mundo; y ojalá el fundamento para hacerlo sea verdadero y no sea un artilugio o pretexto para concretarlo. Y digo que esa actitud adoptada por Estados Unidos no es novedad porque quienes tenemos memoria recordamos que en 2003 invadió Irak , capturó a Saddam Hussein y lo hizo ahorcar. Murieron decenas de miles de civiles. El presidente norteamericano era George W. Bush. 
Pero también Estados Unidos ha intervenido en varios países procurando que esos países tuvieran gobernantes que les sirviera a sus intereses; la historia nos dice que eso lo hizo en

Guatemala (1954) contra el presidente constitucional Jacobo Arbenz, en Brasil (1964) contra el presidente constitucional Jango Goulart, en Chile (1973) contra el presidente constitucional Salvador Allende, y sin ir más lejos en Uruguay intervino en las elecciones de 1971 y realizó maniobras para impedir el triunfo de Wilson Ferreira Aldunate porque este candidato no le convenía a sus intereses. No se trata de un mito, hay pruebas de que en esas elecciones le arrebataron la presidencia a mencionado caudillo; recomiendo la lectura del libro de Enrique Colet (ex funcionario de la Corte Electoral) cuyo título de esa obra es: “El día que Wilson Ferreira no pudo ser presidente”. Además, años después Richard Nixon dice en la prensa internacional que realizó maniobras en las elecciones de Uruguay de 1971 mientras estuvo en la presidencia de su país.

El principio de no intervención, freno del imperialismo, tiene raíces americanas. Su nacimiento se remonta a Simón Bolívar, el Libertador, cuyos ideales aún acunan los sueños de los buenos americanos.

El Partido Nacional a lo largo de su historia ha demostrado ser antimperialista, porque tuvo caudillos que adoptaron siempre esa postura. Así lo fueron Manuel Oribe, Leandro Gómez, Aparicio Saravia, Luis A. Herrera, Wilson Ferreira y otros. La obra y la prédica de estos hombres siempre fue la de la defensa de la Soberanía, del Derecho Internacional, de la Autodeterminación de los Pueblos, sobre todo de la Independencia de todo poder extranjero.

Muchos dirán que el Derecho Internacional no sirve para nada porque por muchos años el pueblo venezolano estuvo viviendo una dictadura con sus ciudadanos pasando mal, amenazados, con muchos presos políticos y que ese Derecho no les solucionó tales probemas. 

Opino que el Derecho Internacional no se mueve sólo, necesita activistas que busquen ayuda a nivel mundial y esa ayuda llegará. Fíjense y busquen a vía de ejemplo el periplo realizado por Wilson Ferreira durante sus 11 años en el exilio, visitando países y denunciando lo que estaba sucediendo en Uruguay; por ejemplo sus denuncias ante la Amnistía Internacional, ante la OEA y ante el Congreso del propio Estados Unidos donde consigue que el gobieno de ese país parara de enviar armas a nuestro país.

Pero de todos los caudillos blancos con demostraciones antimperialistas considero que para los días que vivimos quien se adapta mejor a la realidad es la obra de Luis Alberto de Herrera.
Recomiendo que lean su obra titulada “El Uruguay Internacional” o la obra de Ricardo Rocha Imaz titulada “Antimperialismo. Herrera y los Yankis”. Mencionado libro en su contratapa dice con textuales palabras: “Desde Oribe y Leando Gómez le llegan a Herrera los ecos de las desgracias que aparejan las intervenciones extranjeras. Ello constituye la piedra angular de su nacionalismo y antimperialismo, que surgen nítidos a través de estas páginas.
Para comprender mejor la resistencia de Luis A de Herrera al “Peligro Yanki” que encuentra su período entre 1939 a 1947, es necesaro reveer toda su polítca internacional a través de casi 60 años de antimperialismo que arranca en 1902 siendo secretario de legación en Washington.

En sus discursos parlamentarios, acción de gobierno, correspondencia diplomática, libros, declaraciones públicas, intervenciones en el Directorio del Partido Nacional y artículos periodísticos, se encuentra la médula de su pensamiento internacional. Una de sus demostraciones antimperialistas fue cuando se opuso y no permitió que Estados Unidos instalara bases militares en nuestro país.

Por lo expuesto invito a todos los nacionalistas o que dicen ser nacionalistas que lean historia nacional e internacional y allí se encontrarán con la verdad verdadera y así entenderán el porqué suceden estas cosas en el presente. Lo que está sucediendo tiene muchos antecedentes a tener en cuenta. Con el estudio del pasado comprenderemos mejor el presente.

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