Etimológicamente la palabra Suicidio resulta de la unión de las palabras latinas sui (sí mismo) y caedere (matar), por lo tanto significa acción de matarse a si mismo.
Consultada la Wikipedia el suicidio es el acto por el que una persona se provoca la muerte de manera intencional. Por lo general es consecuencia de un sufrimiento psíquico atribuible a circunstancias vitales como las dificultades financieras, problemas en las relaciones interpersonales, enfermedades dolorosas, soledad, circunstancias políticas adversas o el acoso psicológico.


Muchos lectores tendrán ejemplos de pérdidas de familiares o amigos o conocidos que se han quitado la vida. Este problema no es de ahora, viene desde el comienzo de la historia de la humanidad. Muchas veces la historia habla de la inmolación, lo que es sinónimo de suicidio.
En algunos períodos se dan muchos suicidios juntos que hasta parece que existiera una epidemia.
Recuerdo que aquí en nuestro medio allá por el año 2010 muchas personas se quitaron la vida como si estuviera de moda. Y las autoridades de la salud pedían que no se diera difusión de suicidios porque estaba tomando estado crítico y parecía contagiante.


La persona que tiene intenciones de quitarse la vida no avisa que se va matar mañana o pasado. Por eso es tan complejo el tema y es imposible evitarlo porque la persona decidida lo hace en silencio, eso nos dice la realidad de hoy.
El pasado año en este diario mostrábamos con preocupación lo qué estaba pasando en el seno de la Policía Nacional con alta tasa de suicidios de efectivos; y se siguen dando.


Las causas son difíciles de determinar; es muy probable que sean a consecuencia de que trabajan presionados y caen en depresión y esto lleva a tomar esa infeliz decisión de matarse.
Recuerdo que en 2012 un informe elaborado por técnicos de la Universidad de la República dieron a conocer que Uruguay presentaba una de las mayores tasas de suicidio a nivel latinoamericano luego de Cuba considerando en proporción por número de habitantes. Considero que en estos tiempos se mantiene la tendencia.


Existen muchos mitos sobre el suicidio. Tenemos que valorar lo qué dicen los científicos que vienen estudiando este flagelo desde hace muchos años.
Hay un mito que dice que el que se suicida es un enfermo mental; la ciencia dice que las personas con problemas psiquiátricos se suicidan con más frecuencia que la población general, pero no necesariamente hay que padecer un trastorno mental para hacerlo, todo suicida sufre.
Otro mito dice que el suicidio es hereditario. La ciencia dice que no está demostrado que sea hereditario. Lo heredado es la predisposición a sufrir determinada enfermedad mental en la que el suicidio en un síntoma principal, por ejemplo: esquizofrenia. 


Otro mito dice que acercarse a una persona en crisis suicida sin la preparación para ellos es perjudicial. La ciencia dice que el sentido común hace que otros puedan asumir una postura empática y escucha atenta, con reales deseos de ayudar a encontrar soluciones favoreciendo la prevención.
Otro mito dice que sólo los psiquiatras y psicólogos pueden prevenir el suicidio. 
La ciencia responde que los psiquiatras y psicólogos son profesionales entrenados y experimentados en la detección del riesgo suicida y su manejo, pero no son los únicos que pueden prevenirlo.


Otro mito dice que el tema suicidio debe ser tratado con cautela por los problemas sociopolíticos que ocasiona. La ciencia responde que debe ser tratado de igual forma que otra causa de muerte, sin sensacionalismos y manejos que provoquen la imitación de la conducta.
Otro mito dice que sólo las personas pobres se suicidan.


La ciencia responde que es una causa de muerte que se observa en todas las clases sociales; los más pobres son más vulnerables o se encuentran más expuestos a factores de riesgo.
Otro mito dice que el que intenta suicidarse es un cobarde y valiente a la vez.
La ciencia responde que la cobardía o la valentía son atributos de la personalidad que no se miden por la cantidad de veces que una persona intenta quitarse la vida. Eso no hace que la persona sea más o menos respetada.


En definitiva, estamos frente a un gran tema, muy delicado y muchas veces inexplicable e incomprensible. Se pueden ver los diferentes mitos y las explicaciones brindadas por la ciencia. Pero tengo la convicción que frente a este flagelo que tenemos en nuestra sociedad más que la Ciencia necesitamos la Conciencia.
Conciencia de que nadie está libre de padecerlo o tener un Ser muy allegado que llegó a esa triste determinación de quitarse la vida.

Daniel Volpii
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