
Hablando de desigualdad

Parado en mi vereda, reflexionando sobre esa frase atribuida a Tucidides, pensaba cual sería su comentario si observando conmigo, el propio Tucidides, a 2.500 años de haber expresado ese pensamiento, viendo ese frecuente pasar actual de ciudadanos, con mis mismos derechos y obligaciones, pero un aspecto de deterioro físico, vestidos con trapos, despidiendo mil olores nauseabundos, seguro perplejo al ver que lo dicho a esos tantos años, continúa vigente, tal cual. ¡Tragame tierra!
El mundo no ha evolucionado nada desde mi época.
Todo sigue igual. Chau, se despide, me voy a mi Atenas.
Y no solo pobreza material, ya también llevan consigo la pobreza espiritual, la de no pensar, ni tener ningún conocimiento que los saquen de esa miseria, y por ahí recuerdo a otro pensador, de la misma época, llamado Pericles, con ideas contrarias a las de Tucidides, quien decía: “El que sabe pensar, pero no sabe expresar lo que piensa, está al mismo nivel del que no saber pensar”
Y de acuerdo a esas estadísticas que ponen a un gran porcentaje de nuestros educandos sabiendo leer, pero que no entienden lo que leen, fenómeno denominado “falta de comprensión lectora” o analfabetismo funcional, lo felicito a Pericles, que me observa irónico, puesto que pasa lo mismo que en los años en que vivía. Eureka. Pensamiento crítico.
Parece ser la circunstancia en que nos elevamos de nuestra natural mediocridad, lo es justamente medir nuestras incapacidades y tratar, con las herramientas de que disponemos y usarlas para elevarnos intelectualmente y ser de por si independientes para aquella profesión u oficio que hemos abrazado en la vida para ser productivos, útiles, y sembrar así lo que cosecharemos para tener una existencia en que no haya que salir con la mano extendida a pedir, a pedir sin la vocación de reciprocidad necesaria a la justicia en sociedad.
Porque después que nuestros progenitores nos pusieron en la tierra, debemos ser productivos y solventar las circunstancias de nuestra existencia.
Y no estoy hablando de religión, que cada cual abrazará su espiritualidad de la manera que mejor le plazca. Y para ser libres de conciencia, debemos por todos los medios evitar el dogmatismo.
El dogmatismo es un horror demostrado ampliamente por todos los medios de comunicación.
Porque cuando “pienso, luego existo” Descartes, debo admitir que los dogmas son contrarios a la filosofía, el dogma es cerrado, no admite críticas, mientras que la filosofía se adapta a todas circunstancias de cada momento de nuestra vida.
Todos los humanos cuando comenzamos a saber lo finita que es la vida, buscamos claramente aquella zona de confort,
¿Qué es eso?
Es la zona en donde se encuentra la felicidad, aspiración de todo humano que se precie y se prepare para esos momentos, que son solo momentos, antes de ir a rendir cuentas al máximo creador.
Y que es cuando llegamos a la edad en que estudiamos para formarnos en alguna carrera, dejando todo en la cancha para lograr los objetivos tan necesarios y deseados. Este fenómeno ocurre entre los 15 y 35 años, en que estamos con lo máximo de energía para enfrentar los obstáculos diarios.
Y justamente, para dar un fin adecuado a estos comentarios constructivos, es como actualmente, y está escrito al principio no están ni ahí con esos proyectos dispuestos para encauzar la vida de esa juventud más a fin de ir a chupar cerveza que enfrascarse en justamente en lo que más le servirá en la vida que es la adquisición de conocimientos. Paros de por medio. Seguiremos.
Arrivederchi!!
ene-ce






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