“El joven manos de tijera”

“Cuesta entender, pero todos somos diferentes y únicos, falta reconocerlo y reconocernos...y porque no, valorarnos...”

Opinión 22/02/2024 Por el Prof. Nelson Borges
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La película de Tim Burton, “El Joven Manos de Tijera”, siempre resonó de una manera profunda y personal. A través de la historia del personaje principal, Edward, encontré paralelismos con el sentir de varias personas,eso, de ser un individuo diferente. 

Al igual que Edward, mucha gente se encuentra viviendo en un mundo que no entiende del todo, por sus peculiaridades personales y especiales.
Es mi forma de decir que todos/as somos únicos a nuestra manera, con nuestros talentos, y también porque no, nuestras sombras.

Nuestra forma de interactuar con el mundo, la capacidad para crear belleza, pueden a veces, ser malinterpretadas por aquellos que no pueden ver más allá de lo convencional.
No es una revelación repentina, estimados lectores, sino más bien una constante sensación de estar apartado del resto del mundo. ¿Te ha pasado? ¿Sentirte diferente al resto? De esto va hoy…
 
Las manos de Eduard, o Eduardo, sus manos, son herramientas, son diferentes, y el, en la película sabe o se cree, inacabado, anormal, pues tiene tijeras.
Aunque al principio esto lo hace sentir como un monstruo, con el tiempo  podés aprender a verlo como una singularidad, una característica especial que te define en un mundo donde todos buscan encajar. ¿No?

En el aislamiento de ser singular, puedes encontrar una conexión con Eduardo.
Su historia es la de un alma solitaria, creada por un inventor y dejada a su suerte en un mundo, en una sociedad que no estaba preparada para él. 
Si la viste, a su forma, él lucha por ser aceptado, por encontrar su lugar en la sociedad ¿Te suena?
Te podés sentir como Eduardo, y es absolutamente válido.
Atrapado/a entre dos mundos, el de la aceptación y el de la marginalización.

Pero a medida que la historia de Eduardo avanza, también lo hace su comprensión de sí mismo y del mundo que lo rodea.
El aprende aprende sobre el amor, la amistad y la aceptación. Aunque el mundo que lo rodea sea hostil.
Se puede encontrar inspiración en esta película, te la recomiendo si aún no la has visto, pues muestra la capacidad para encontrar belleza en lo diferente, para abrazar lo único en un mundo que a menudo teme lo que no comprende.

La búsqueda de la aceptación y comprensión te puede llevar por un camino similar. 
Encontrar amistad en aquellos que pueden ver más allá de la apariencia externa, que pueden apreciar la belleza de lo que hacés, y en la singularidad de tu ser. Vuelvo a insistir, todos/as somos únicos/as.

Valora lo que te hace diferente, abraza tus manos de tijera como una parte integral de quién eres.

Puede persistir la sensación de soledad. 
Ser diferente es una carga que nunca desaparece por completo, una sombra que siempre está presente. Y no debe asustarte…

Bueno, en fin, la película de Tim Burton, “El Joven Manos de Tijera”, no es solo la historia de un individuo diferente, sino una reflexión sobre la naturaleza misma de la singularidad y la aceptación.
A través de la experiencia de Eduardo, aprendemos que la verdadera belleza reside en la diversidad, que la aceptación no significa conformidad, sino celebración de lo que nos hace únicos. 
Y, recordar siempre, que la verdadera magia reside en lo que nos hace diferentes.

Nelson
a mano es mala, el que es malo es el Jogador. Y Tambíen tiene que saber que no siempre va a tener esto…
Y sacó un comodín o coringa de su bolsillo.

En tercer lugar, nunca cuente lo ganado, mientras las cartas estén en la mesa, bastante tiempo va a tener para contar cuando el juego termine, a buen entendedor, pocas palabras… 

Fue allí que me dormí.

Cuando desperté, estaba quemado por el sol, solo, y sentado en un banco con mi disfraz de asiático a pleno mediodía.
Todo fue, y se convirtió en una anécdota, un buen sueño, o no sé.
Años después, nunca camino o paso por el banco de la plaza y sin acordarme de él.  
Siempre, más aún, un día que fui a visitar la casa de mi suegra, en un pueblo del interior.
Cuando por primera vez pisé el pueblo de origen de mi novia,  le mencioné la tranquilidad, una tranquilidad que invitaba a la siesta.
Llegando a la casa de la suegra, la saludé con un beso y admiré la vivienda de campaña, y todos los detalles que casi no se ven en las casas actualmente, sobre todo las fotos familiares.

-Doña ¿Qué es eso?
-Son los souvenirs de los cumpleaños de la familia.
-Y ¿esto?
-Es una foto de mi casamiento.
Sabía que ella había enviudado hace más de una década, por eso no quise hacer ningún comentario, más que presentar respetos a quien hubiese sido mi suegro ... 
Pero ¡¿Qué?!
En la foto, estaba el Jogador que había conocido unas semanas antes. 
Tomé el retrato, moví la foto y detrás había un coringa.
El juego y las cartas que te tocan, a veces sorprenden.


Fin - Nelson Borges

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