Jugando a combinar las palabras

Opinión 01 de marzo de 2024 Prof. Celeste Paiva
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Hay tres maneras distintas de jugar a combinar las palabras: * desde un uso normal (automatizado) de la lengua; * desde un uso anormal (desautomatizado) de la lengua; desde una uso normal, pero poco frecuente. 

      Es el creador quien busca las asociaciones más originales para despertar esa condición que tienen las palabras para sorprender, sugerir y emocionar. Algunas veces, con un lenguaje corriente, automatizado, no podemos expresar toda la intensidad emocional a la que estamos presos, por eso, se busca una manera más personal y más expresiva.  

      En estos poemas, la autora, para conseguir la expresividad poética, no ha necesitado salirse del todo del uso habitual de la lengua, si bien, ha manipulado el lenguaje, ha permanecido en un lugar intermedio.    

 

Y nada recordaba …

                       Graciela Da Rosa

 

Cansada se tendió sobre la cama.

Amarga hiel mellaba sus entrañas, 

el sueño fracturado por suspiros,

en batallas terminaba por vencerla.

Muchas noches lloraba subconsciente 

y nada recordaba al otro día.

¡Cuántas veces se levantó vacía!

Su tormento,

cada noche resurgía.

Ella una mujer valiente

con su armadura de acero

y el corazón doliente.

Lloraba solo en sueños.

y nada recordaba al otro día. 

 

 

 

                             Loca                                       

                                        Graciela Da Rosa

 

Como la gota persistente

 corroe la roca, 

el martillar del tiempo 

sembró sus huellas.

El destino la persiguió con saña

todo lo que amaba lo perdía.

Así también 

se fue perdiendo ella 

poco a poco.

 

Como el fuego 

cuando no se atiza,

se fue apagando su hermosura.

Cabellos blancos 

y encorvada espalda,

caminaba sin rumbo, 

taciturna.

Los niños le gritaban 

¡Loca!

Ella parecía en otro mundo.

 

 

 

     Mar

Graciela da Rosa

 

En la playa

las olas regurgitan 

bocanadas de espuma.

 

El viento las empuja,

parecen macizos 

de nubes apiñadas.

 

Me atrapa su estampido.

 

Los albatros husmean, 

la pesca es garantida.

Las gaviotas en la orilla

en confiar se empeñan,

longevas avezadas,

esperan su festín.

 

 

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